La mujer tiene más chances de ser infiel cuando está de novia que cuando está soltera.
Algo nuevo sobre mí
No puedo levitar y morderme el codo al mismo tiempo. Ahora que lo pienso, noto que tampoco puedo hacerlo por separado.
Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen
Contarle un chiste a una persona y que luego de que me comente "jaja. no puedo parar de reírme... jaja. me muero de la risa", efectivamente se muera.
Jurado por una tarde
La gente de Brother me invitó a ser jurado de los Canutos -los premios internos de esta escuela de creatividad- junto con otros profesionales del medio. Qué protocolar suena eso de "otros profesionales del medio", pero es verdad. No nombro a cada uno porque no me acuerdo el nombre de todos, pero sé que pertenecíamos a Ginkgo, Ímpetu, Punto y Go... Perdón...
Desde hace un par de años, los de Brother se empecinaron en capacitar a nuevos creativos que amenazan con dejarme sin laburo. ¡Pero no lo van a lograr! Jeje. La tarea de ser jurado consistió en que nos juntamos un sábado y evaluamos entre algo así como 50 piezas de gráfica hechas por los estudiantes en el primer semestre. Estuvo buenísimo. Nos cagamos de la risa, nos trataron re bien y fuimos muy justos con los premios que dimos.
Así que nada... Hoy buscando otra cosa en mi máquina, me encontré con estas fotos y recordé que nunca las había subido. Acá están:
Así que nada... Hoy buscando otra cosa en mi máquina, me encontré con estas fotos y recordé que nunca las había subido. Acá están:
Maldita coincidencia
El primer día que me tengo que quedar hasta tarde en la agencia es uno de los días en que más ganas tengo de verte.
Charla conmigo
-Me pasaron el Office nuevo y no me animo a instalarlo.
-¿Por?
-Mirá si se me chinga algo y me quedo sin el Word. O si pierdo todos los contactos que tengo en el Outlook. ¿Qué hago? ¿Vos qué decís?
-¿Tiene asistentes como el clipcito o el Einstein aquel?
-Pah… Ni idea… Creo que no…
-¿Entonces para qué lo querés?
-No sé… Novelería pura quizás…
-Ok. Ponete a instalarlo entonces si querés. Yo me voy yendo a dormir. Si te funciona, mandame un mail para contarme. Si no, mandame uno desde hotmail… Jaja.
-Te odio. A vos/mí y a tu/mi sarcasmo.
-¿Por?
-Mirá si se me chinga algo y me quedo sin el Word. O si pierdo todos los contactos que tengo en el Outlook. ¿Qué hago? ¿Vos qué decís?
-¿Tiene asistentes como el clipcito o el Einstein aquel?
-Pah… Ni idea… Creo que no…
-¿Entonces para qué lo querés?
-No sé… Novelería pura quizás…
-Ok. Ponete a instalarlo entonces si querés. Yo me voy yendo a dormir. Si te funciona, mandame un mail para contarme. Si no, mandame uno desde hotmail… Jaja.
-Te odio. A vos/mí y a tu/mi sarcasmo.
Un par de “puta madre” para comenzar el día
Me había puesto el despertador a las 8:30. Al despertarme, tanteo para encontrarlo y apagarlo. ¡Puta madre! ¡No está sonando! ¡Seguramente el bicho del orto éste sonó y yo lo apagué dormido! ¡¡Me dormí!! ¡Puta madre! De nada me sirvió la táctica de cambiarlo de lugar todas las noches para despistarme...
Cuando finalmente lo tengo en mi mano y apreto de manera instintiva el botón que activa el snooze, se prende la lucecita. ¡Puta madre! ¡Son las 7:46! ¿¡¿Qué carajo hago despertándome yo solito a esta hora?!? ¡Puta madre! ¡Si me vuelvo a dormir, seguro que no voy a escucharlo! ¿Qué hago?
Entre que tomaba la decisión y me puteaba a mí mismo por ser tan pelotudo de despertarme antes que el despertador y angustiarme por pensar que me había dormido, pasó un buen rato. Aunque no tenía pensado hacerlo, opté por aprovechar el madrugón y pegarme un baño.
Desde la ducha, cantando para meterle onda, escucho que el despertador en el cuarto empieza con el piripipi piripipi piripipi. ¡Puta madre!
Cuando finalmente lo tengo en mi mano y apreto de manera instintiva el botón que activa el snooze, se prende la lucecita. ¡Puta madre! ¡Son las 7:46! ¿¡¿Qué carajo hago despertándome yo solito a esta hora?!? ¡Puta madre! ¡Si me vuelvo a dormir, seguro que no voy a escucharlo! ¿Qué hago?
Entre que tomaba la decisión y me puteaba a mí mismo por ser tan pelotudo de despertarme antes que el despertador y angustiarme por pensar que me había dormido, pasó un buen rato. Aunque no tenía pensado hacerlo, opté por aprovechar el madrugón y pegarme un baño.
Desde la ducha, cantando para meterle onda, escucho que el despertador en el cuarto empieza con el piripipi piripipi piripipi. ¡Puta madre!
P.D.: En verdad mejor. No me costó tanto verle el lado bueno al puteado comienzo de jornada… Ya que mi reloj biológico funciona bien -adelantado pero bien- le saco las pilas al despertador y se las pongo al control remoto del equipo, que hace años que me vengo boldueando y nunca le compro. ¡Lleve! ¡Puta madre!
Si algo me enseñó la vida...
... es que nunca es verdad cuando alguien, luego de meter la pata con algún comentario, dice “era en chiste”.
Si algo me enseñó la vida...
... es que caminar 2 veces por semana por 18 de Julio entre las 13:53 y las 13:57 puede derivar en serios problemas de cadera al llegar a los 84 años.
Los zapatos de Seba
Seba no sólo está cumpliendo con la tarea que le cedí de sacarle fotos a los zapatos de Gri, sino que ahora también propuso una nueva gragea recurrente: Los zapatos de Seba. ¡Sí! Su desafío es llegar a 10 pares de zapatos antes de que Gri compruebe si tiene 50. ¿Lo logrará? No se pierdan las apasionantes actualizaciones...

No más sub grageas anónimas
Debido a los recientes acosos recibidos, el autor de grageas se ve forzado a tomar este tipo de medidas que en verdad desearía no tener que tomar. Detrás de luigi, este humilde redactor que firma estas intrascendentes grageas, hay una persona con miedo a salir a la calle. Y eso no puede seguir pasando.
Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen
Ver un extraterrestre orinando en la vía pública.
Divertite sola entonces
¿Cuál sería el penúltimo lugar en el que me podría encontrar con ella? Digo el penúltimo porque a esta altura y por cómo vienen las cosas, el último vendría siendo un motel. El penúltimo era una ferretería. ¡Una ferretería! Y ahí me la encontré.
Yo fui a comprar un cuerito para arreglar una canilla que perdía. Mientras el señor que me atendió fue a buscarla a un cajón, yo me dediqué a mirar a la otra gente que estaba en el local. Y ahí estaba ella. Increíblemente. O sea… Ya me costaba creer que yo estuviera en una ferretería, pero mucho más aún que ella también. ¡En la misma y en el mismo momento!
Esas cosas del destino hay que aprovecharlas. Fue entonces que decidí hacerme pasar por alguien de la ferretería y acercármele para preguntarle si necesitaba algo. El diálogo fue más o menos éste:
-Hola, ¿qué tal? ¿te puedo ayudar en algo?
-Hola, ¿sos de acá?
-Sí, claro.
-Ah, qué raro, porque no tenés la remera que tienen ellos.
-Jeje. Lo que pasa es que ellos son empleados míos. Yo soy el dueño. Todo lo que ves es mío.
-Mirá. Bueno… Me podés ayudar sí…
-Decime… Veo que estás buscando lámparas…
-Sí. Pero tengo la duda de qué tipo de enchufe tengo cerca de la mesita de luz, así que no sé si va a servirme.
-Si querés yo voy y te la enchufo.
Ella notó que lo que le había dicho ocultaba ciertas intenciones un tanto depravadas, pero como yo supuestamente era el dueño de la ferretería, no sospechó. La cagada fue que el tipo que me había atendido apareció justo en ese mismo momento, anunciándome que no le quedaban cueritos y dejando en evidencia que yo era un simple cliente. Igualmente, sin asumir aún la derrota, me dirijo a ella preguntándole:
-Entonces… ¿querés que vaya a tu casa y te la enchufe?
No sé si la lámpara iluminaría bien, pero doy fe de que servía como elemento de defensa personal.
Yo fui a comprar un cuerito para arreglar una canilla que perdía. Mientras el señor que me atendió fue a buscarla a un cajón, yo me dediqué a mirar a la otra gente que estaba en el local. Y ahí estaba ella. Increíblemente. O sea… Ya me costaba creer que yo estuviera en una ferretería, pero mucho más aún que ella también. ¡En la misma y en el mismo momento!
Esas cosas del destino hay que aprovecharlas. Fue entonces que decidí hacerme pasar por alguien de la ferretería y acercármele para preguntarle si necesitaba algo. El diálogo fue más o menos éste:
-Hola, ¿qué tal? ¿te puedo ayudar en algo?
-Hola, ¿sos de acá?
-Sí, claro.
-Ah, qué raro, porque no tenés la remera que tienen ellos.
-Jeje. Lo que pasa es que ellos son empleados míos. Yo soy el dueño. Todo lo que ves es mío.
-Mirá. Bueno… Me podés ayudar sí…
-Decime… Veo que estás buscando lámparas…
-Sí. Pero tengo la duda de qué tipo de enchufe tengo cerca de la mesita de luz, así que no sé si va a servirme.
-Si querés yo voy y te la enchufo.
Ella notó que lo que le había dicho ocultaba ciertas intenciones un tanto depravadas, pero como yo supuestamente era el dueño de la ferretería, no sospechó. La cagada fue que el tipo que me había atendido apareció justo en ese mismo momento, anunciándome que no le quedaban cueritos y dejando en evidencia que yo era un simple cliente. Igualmente, sin asumir aún la derrota, me dirijo a ella preguntándole:
-Entonces… ¿querés que vaya a tu casa y te la enchufe?
No sé si la lámpara iluminaría bien, pero doy fe de que servía como elemento de defensa personal.
Cosas que me pasaron en las últimas horas
· Agarré la guitarra, estaba desafinada y me emboló afinarla.
· Me iba a poner a retocar unas fotos, pero como no encontré rápidamente el ícono del Photoshop, desistí.
· Me iba a prender un pucho, pero no me anduvo el encendedor.
· Encontré de casualidad un jugo Tang, pero cuando fui a hacérmelo, me di cuenta que estaba vencido.
· Iba a mandar un SMS pero el celular estaba sin carga.
· Quise grabar una peli para verla en el DVD pero se me chingó el Nero.
· Me saqué una cascarita de una vieja herida en un dedo y empecé a sangrar como si me hubiera lastimado recién.
· Comencé a escuchar un zumbido que no distingo de dónde proviene.
· Me vinieron ganas de inventar y postear cosas que me pasaron en las últimas horas.
· Me iba a poner a retocar unas fotos, pero como no encontré rápidamente el ícono del Photoshop, desistí.
· Me iba a prender un pucho, pero no me anduvo el encendedor.
· Encontré de casualidad un jugo Tang, pero cuando fui a hacérmelo, me di cuenta que estaba vencido.
· Iba a mandar un SMS pero el celular estaba sin carga.
· Quise grabar una peli para verla en el DVD pero se me chingó el Nero.
· Me saqué una cascarita de una vieja herida en un dedo y empecé a sangrar como si me hubiera lastimado recién.
· Comencé a escuchar un zumbido que no distingo de dónde proviene.
· Me vinieron ganas de inventar y postear cosas que me pasaron en las últimas horas.
Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen
Pisar una baldosa floja y que se abra un compartimento secreto.
Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen
Abrir la billetera y que de adentro salga volando una mariposa.
Charla conmigo
-A ver si te sale esto: pala pele pili polo pulu.
-¿Qué? ¿Qué tengo que hacer?
-Decir "pala pele pili polo pulu". Si podés, porque es re difícil...
-Pala pele pili polo pulu.
-¡Mierda! Pensé que era el único en el mundo en algo...
-¿Qué? ¿Qué tengo que hacer?
-Decir "pala pele pili polo pulu". Si podés, porque es re difícil...
-Pala pele pili polo pulu.
-¡Mierda! Pensé que era el único en el mundo en algo...
Gran jornada, mejor grupo humano
Se venía hablando, se venía hablando... Finalmente, el 03/07/09 pintó: after con la gente de Go; primero en la agencia, después en el Club Montevideo y finalizando en el Living. Se sacaron cientos de fotos y se filmaron decenas de videos. De todo ese material, se puede compartir sólo esta foto grupal. Tal vez alguna otra, pero ahora me embola ponerme a buscar y filtrar.Los zapatos de Gri - Actualización IV
Cuando todo parecía indicar que esta gragea recurrente desaparecería y nunca nos enteraríamos si Gri tiene o no 50 zapatos, apareció Seba. Copio textuales sus palabras en el mail (algo así como con 2 meses de retraso) que me mandó con las fotos:
"Perdón por las demoras, pero después de solucionar mis problemas técnicos y motrices, acá te estoy mandando varias fotitos de los calzados de Gri para que puedas actualizar la sección de ese tan bello blog".
¡Gracias Seba! ¡Yupi! ¡Tenemos nuevos zapatos!
¡Gracias Seba! ¡Yupi! ¡Tenemos nuevos zapatos!
Charla conmigo
-Hola, ¿querés jugar al juego del abecedario?
-¿El juego del abecedario? ¿Qué es eso?
-Vos tenés que elegir una letra y yo otra.
-¿Y?
-¡W! ¡Te gané!
-¿El juego del abecedario? ¿Qué es eso?
-Vos tenés que elegir una letra y yo otra.
-¿Y?
-¡W! ¡Te gané!
Hace tiempo que me querían en Go...
Algún día colgaré fotos de Go y de la gente con la que laburo. Pero hoy no será el día. Simplemente cuelgo esta foto un tanto premonitoria. Jaja. Se trata de un detalle de una pared de mi oficina que está toda graffiteada y stencileada.
Como si de "¿Dónde está Wally?" se tratara, los invito a jugar a "¿Dónde está mi apellido?".
Cabe aclarar que en el momento en que se hizo esto, aún faltaban años para que yo empezara a trabajar allí. Jaja.
Pista: ioioioioioio
Como si de "¿Dónde está Wally?" se tratara, los invito a jugar a "¿Dónde está mi apellido?".
Cabe aclarar que en el momento en que se hizo esto, aún faltaban años para que yo empezara a trabajar allí. Jaja.
Pista: ioioioioioio
Cuidemos el medio ambiente. O al menos, el sueño de un pobre tipo.
Qué lindo dormir con lluvia. ¿No? Divino… ¡La puta madre! 5 de la mañana. No sé si no estaba soñando con Liv Tyler, te cuento… Algo me despierta. Me cuesta trabajo despertarme del todo y asimilarlo. Cuando mis sentidos están funcionando casi al 100%, lo confirmo: hay una gotera. Venciendo el frío y la pereza, pero buscando asegurar la vuelta al sueño, salgo a buscar a la maldita gotera. ¿Es en mi cuarto? No. ¿Es en el cuarto de al lado? No. ¿En el living? Tampoco. Puta madre. ¿Dónde es? Agudizo mi oído y descubro totalmente asombrado que viene de afuera. Nuevamente: puta madre. ¿Cómo puede haber una gotera afuera? O sea… Se deberían escuchan las gotas caer, pero todas juntas. Pero no era el caso. Había un lugar donde se las escuchaban por separado y sumamente amplificado. Maldiciendo y tiritando, bajo las escaleras y abro la puerta. Más allá de la oscuridad reinante, en la vereda, más cerca de la calle que de mi puerta, identifico lo que me despertó: una de esas bandejitas blancas típicas de las rotiserías/panaderías/supermercados que algún hijo de puta tiró en la vía pública. La bandejita del orto estaba boca abajo como quien dice, por lo que cuando una gota caía sobre ella, hacía como vacío y repercutía como la gran puta. Allá voy, subo, me calzo debidamente para no estropear mis pantuflas y la pateo. Hoy, al salir para el trabajo, le saqué una foto para dejar una evidencia gráfica de este ataque al medio ambiente. En verdad, que el medio ambiente se maneje. ¡Un ataque a mi sueño con Liv Tyler!


La primera vez que escribí esta palabra
:: chirusa ::
Me pasó en el post anterior. Me fijé en rae.es cómo se escribía y descubrí que se podía escribir con z, pero como el Word sólo me la reconoció con s y me embolaba ver la línea roja subrayando el supuesto error, la escribí así.
Me pasó en el post anterior. Me fijé en rae.es cómo se escribía y descubrí que se podía escribir con z, pero como el Word sólo me la reconoció con s y me embolaba ver la línea roja subrayando el supuesto error, la escribí así.
Un montononón de claps
Una amiga estaba haciendo las delicias de los presentes contando una anécdota sobre un muchacho que le gustaba. El tipo no le daba bola, pero había buena onda entre ellos. Entonces ella, un buen día agarra y decide encararlo, dejando acertadamente de lado esa cosa absurda de que los hombres somos los que tenemos que declararnos. La ocasión elegida fue una salida nocturna que tenían en común. Ella llegó temprano y él demoraba. Avanzada la noche, finalmente llega al lugar. Pero no llega solo. ¡Tchán! Al maldito se le ocurre caer con una chica. Destrozada, pero ya también jugada, espera el momento en que la chirusa lo abandonara, por ejemplo, al ir al baño. Cuando esto sucede, mi amiga va y encara al pibe. El diálogo que ella narró fue más o menos el siguiente:
Ella: Me rompiste el corazón…
Él: ¿Cómo? ¿Qué?
Ella: Claro… Me caes con esta chica… Me rompiste el corazón… Ahora voy a andar llorando por los rincones…
Él: No… Eh… Pero mirá que ella es una amiga… Igual, te voy a construir una casa redonda para que no llores por los rincones.
Clap clap clap. Para los chusmas, la historia terminó bien, pero no esa noche. En verdad, después no prosperó. Igualmente, marche otro clap clap clap para mi amiga.
Ella: Me rompiste el corazón…
Él: ¿Cómo? ¿Qué?
Ella: Claro… Me caes con esta chica… Me rompiste el corazón… Ahora voy a andar llorando por los rincones…
Él: No… Eh… Pero mirá que ella es una amiga… Igual, te voy a construir una casa redonda para que no llores por los rincones.
Clap clap clap. Para los chusmas, la historia terminó bien, pero no esa noche. En verdad, después no prosperó. Igualmente, marche otro clap clap clap para mi amiga.
Divertite sola entonces
Yo iba caminando rumbo a la parada del ómnibus después de un día sin pena ni gloria en el trabajo. En dirección contraria a mí, viene ella apresurada. Cuando estamos a pocos pasos, la intercepto. “¿Te acordás de mí?” le pregunto.
Ante su gesto inexpresivo, le recuerdo “del boliche… el sábado pasado… ¿te acordás? yo te dije que eras la más linda del lugar… es más… te iba a dar mi número de celular, pero justo me pecharon… me di vuelta para ver quién había sido, y al volverme hacia donde estabas, ya no estabas…”.
Ella pareció recordar, diciendo “ah… sí… ¿cómo estás?”. Esas palabras fueron acompañadas de un gesto que transmitía “ah… sí… vos sos el boludo del que me pude escapar… qué mala suerte volver a cruzarme con vos…”.
A mí no me importó y decidí insistir. “Yo bien, volviendo a casa… ¿vos? ¿vivís por acá?”. Su respuesta fue “Mmm… Me vas a tener que disculpar, pero tengo que llegar rápido a un lugar… Me están esperando… Te llamo, ¿dale?”.
“¡Dale!” respondí entusiasmado. Después pensé “¡Pará! ¡No tiene mi teléfono! ¡Qué hija de puta! ¿La sigo? ¡Sí!”. Cuando giré, al igual que la otra vez, había desaparecido…
Ante su gesto inexpresivo, le recuerdo “del boliche… el sábado pasado… ¿te acordás? yo te dije que eras la más linda del lugar… es más… te iba a dar mi número de celular, pero justo me pecharon… me di vuelta para ver quién había sido, y al volverme hacia donde estabas, ya no estabas…”.
Ella pareció recordar, diciendo “ah… sí… ¿cómo estás?”. Esas palabras fueron acompañadas de un gesto que transmitía “ah… sí… vos sos el boludo del que me pude escapar… qué mala suerte volver a cruzarme con vos…”.
A mí no me importó y decidí insistir. “Yo bien, volviendo a casa… ¿vos? ¿vivís por acá?”. Su respuesta fue “Mmm… Me vas a tener que disculpar, pero tengo que llegar rápido a un lugar… Me están esperando… Te llamo, ¿dale?”.
“¡Dale!” respondí entusiasmado. Después pensé “¡Pará! ¡No tiene mi teléfono! ¡Qué hija de puta! ¿La sigo? ¡Sí!”. Cuando giré, al igual que la otra vez, había desaparecido…
Divertite sola entonces
Sábado al mediodía. Me vinieron ganas de comer en McDonald´s. Me pegué un baño rapidito y salí. Mis expectativas se resumían a una cuarto de libra con queso, unas papas medianas y una Fanta. Nunca supuse que me encontraría con ella. Menos que menos, que estaría sentada almorzando sola. El local era vidriado, así que desde antes de llegar ya la había descubierto. Pero me hice el indiferente.
Hice el pedido y me negué como de costumbre a agrandar el combo, pero me agrandé yo. Con mi bandejita, me acerco a su mesa e ingeniosamente le pregunto “¿querés acompañar tu almuerzo con un chico buen mozo sin cargo extra?”. Ella justo tenía la boca llena, así que no contestó. Apenas si me miró. Pero matanga: el que calla otorga.
Me senté frente a ella y me dediqué a desenvolver mi hamburguesa. Le dediqué una mirada acompañada de una sonrisita seductora. Bah… Al menos eso pretendía. En verdad, creo que frente a sus ojos resultó patética. Pero a mí no me importaba. O sea… Finalmente se me estaba dando lo que yo tanto anhelaba: comer con ella. Papa va, papa viene, pero ninguna palabra. Yo estaba tan nervioso que no sabía qué decir. Mi cabeza me hizo creer que a ella le pasaba lo mismo. Para mi parecer, ella estaba anonadada por mi presencia.
De repente, aún sin abrir su hamburguesa, ella se para y me habla por primera vez en todo el almuerzo. “Voy al baño y vuelvo” me dijo. Capaz que me dijo solamente “voy al baño”. No recuerdo… Pero yo me quedé esperándola. Los minutos fueron pasando. Las mesas de al lado se iban vaciando a la vez que llegaban nuevos comensales. Cuando éstos también se iban retirando luego de comer, me entró una duda… Capaz que ella no volvía nunca más… Que simplemente había agarrado sus cosas y me había abandonado.
Más tarde reparé en el detalle de que al pararse tomó su abrigo y su cartera, pero en su momento yo había supuesto que se debía a esa costumbre de las mujeres de llevar todo al baño. Listo. “No vuelve” pensé. “Yo me le como la hamburguesa” decidí. Cuando la desenvuelvo, descubro que la muy puta había elegido una McNoséquéporongaconlechugaytomate. ¡No me gusta! Derrotadísimo, todavía tengo que bancarme al pibe de la limpieza que gentilmente me pregunta “te levanto?”. Aunque obviamente se refería a la bandeja con los restos, igual le respondí “¡Levantame sí, pero a mí del piso, pelotudo!”.
Hice el pedido y me negué como de costumbre a agrandar el combo, pero me agrandé yo. Con mi bandejita, me acerco a su mesa e ingeniosamente le pregunto “¿querés acompañar tu almuerzo con un chico buen mozo sin cargo extra?”. Ella justo tenía la boca llena, así que no contestó. Apenas si me miró. Pero matanga: el que calla otorga.
Me senté frente a ella y me dediqué a desenvolver mi hamburguesa. Le dediqué una mirada acompañada de una sonrisita seductora. Bah… Al menos eso pretendía. En verdad, creo que frente a sus ojos resultó patética. Pero a mí no me importaba. O sea… Finalmente se me estaba dando lo que yo tanto anhelaba: comer con ella. Papa va, papa viene, pero ninguna palabra. Yo estaba tan nervioso que no sabía qué decir. Mi cabeza me hizo creer que a ella le pasaba lo mismo. Para mi parecer, ella estaba anonadada por mi presencia.
De repente, aún sin abrir su hamburguesa, ella se para y me habla por primera vez en todo el almuerzo. “Voy al baño y vuelvo” me dijo. Capaz que me dijo solamente “voy al baño”. No recuerdo… Pero yo me quedé esperándola. Los minutos fueron pasando. Las mesas de al lado se iban vaciando a la vez que llegaban nuevos comensales. Cuando éstos también se iban retirando luego de comer, me entró una duda… Capaz que ella no volvía nunca más… Que simplemente había agarrado sus cosas y me había abandonado.
Más tarde reparé en el detalle de que al pararse tomó su abrigo y su cartera, pero en su momento yo había supuesto que se debía a esa costumbre de las mujeres de llevar todo al baño. Listo. “No vuelve” pensé. “Yo me le como la hamburguesa” decidí. Cuando la desenvuelvo, descubro que la muy puta había elegido una McNoséquéporongaconlechugaytomate. ¡No me gusta! Derrotadísimo, todavía tengo que bancarme al pibe de la limpieza que gentilmente me pregunta “te levanto?”. Aunque obviamente se refería a la bandeja con los restos, igual le respondí “¡Levantame sí, pero a mí del piso, pelotudo!”.
Charla conmigo
-Hola.
-Hola.
-¿Qué hacés?
-¿Qué hacés?
-Ah, bueno... Veo que el señor anda de chistocito...
-Ah, bueno... Veo que el señor anda de chistocito...
-¡Qué hijo de puta! ¡Odio que me hagan eso!
-¡Qué hijo de puta! ¡Odio que me hagan eso!
-Supercalifragilisticoexpialidoso.
-Puto.
-Hola.
-¿Qué hacés?
-¿Qué hacés?
-Ah, bueno... Veo que el señor anda de chistocito...
-Ah, bueno... Veo que el señor anda de chistocito...
-¡Qué hijo de puta! ¡Odio que me hagan eso!
-¡Qué hijo de puta! ¡Odio que me hagan eso!
-Supercalifragilisticoexpialidoso.
-Puto.
Gran frase gran
Desde que descubrí que mi celular tiene una opción llamada NOTAS, con la que podés escribir justamente notas, escribo... adivinen... ¡sí! ¡notas! Son cosas, pensamientos, divagues, reflexiones y demás, propias y ajenas, que me sorprenden en el día a día. Obviamente, las escribo y nunca más las reviso. Hasta hoy. ¡Tchán! Tengo direcciones útiles de lugares inútiles, ideas para publicidades que en su momento eran geniales y que ahora no lo son tanto, fragmentos de letras de canciones que aún no he escrito, bocetos de grageas, etc. Entre tanta nota al pedo, me encontré con una gran frase del aún más gran Diego Viola, que sentenció una charla diciendo "el que quiera pescado que se moje". Desde aquí propongo que esta frase suplante a otras como "el que quiera celeste que le cueste" o "si te gusta el durazno bancate la pelusa"...
Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen
Salir de casa y encontrarme en la puerta con un tren a vapor, manejado por unos simpáticos duendecillos que me preguntaran a dónde quería ir y que me dejaran en la puerta de la casa de Liv Tyler.
5 mensajes en el contestador
Al llegar a casa descubrí que tenía 5 mensajes nuevos en el contestador. Y ahí están. Se me cae un huevo... Mañana los escucharé... Por lo pronto, voy a grabar un nuevo mensaje. El actual dice "bla bla bla bla bla". Literalmente. Soy yo diciendo "bla bla bla bla bla". El nuevo dirá "a la gente no le gusta dejar mensajes en los contestadores y a mí se me cae un huevo cuando llego a casa y descubro que tengo mensajes, así que llámenme al (...)" y ahí digo mi celular. Sí. Ya mismo hago eso. Ups. Antes me pide que escuche los mensajes. Contestador del orto.
¿Cómo tener un pantalón chupín sin pretender tener uno?
Hacía meses que venía alternando entre tres vaqueros. Tenía que comprarme uno. Ya era hora. Superando mi negación a comprarme ropa, debido a que sí o sí implica la tediosa tarea de probarse distintas prendas una tras otra, encaré. Encontré uno que me encantó. El color, el corte, los detalles en los bolsillos, etc. Todas esas cosas que en verdad no me fijo nunca, pero que la habilidosa vendedora se encargó de hacerme ver. Jeje.
Me lo pruebo y todo genial. Listo. Me lo llevo. La chica gentilmente me ofrece a marcármelo para mandarle a hacer el ruedo sin costo. Buenísimo. Cuando dobló la tela sobrante para adentro, noté que me quedaba un poco apretado, pero supuse que era normal. Obviamente que antes nunca me detuve en el detalle del grosor de la parte baja. O sea… Sobraba pila de tela… Yo qué sé...
Cuando lo voy a buscar… Por Dios… En verdad, cuando me lo puse por primera vez… Me lo puse en patas y después me puse las medias. Bah… Me quise poner las medias después… No pude. Lo juro. Tuve que sacarme el pantalón, ponerme las medias y después ponérmelo de nuevo. En serio: no subía. Y tá. Ya asumí que tengo un pantalón chupín. Pero no saben qué buenos están los bolsillos, la puta madre…
Me lo pruebo y todo genial. Listo. Me lo llevo. La chica gentilmente me ofrece a marcármelo para mandarle a hacer el ruedo sin costo. Buenísimo. Cuando dobló la tela sobrante para adentro, noté que me quedaba un poco apretado, pero supuse que era normal. Obviamente que antes nunca me detuve en el detalle del grosor de la parte baja. O sea… Sobraba pila de tela… Yo qué sé...
Cuando lo voy a buscar… Por Dios… En verdad, cuando me lo puse por primera vez… Me lo puse en patas y después me puse las medias. Bah… Me quise poner las medias después… No pude. Lo juro. Tuve que sacarme el pantalón, ponerme las medias y después ponérmelo de nuevo. En serio: no subía. Y tá. Ya asumí que tengo un pantalón chupín. Pero no saben qué buenos están los bolsillos, la puta madre…
¡¡Trutru!!
Capaz que a nadie más le pasa, pero salvo que llegue muy cansado a casa, las madrugadas me encuentren boludeando y sin ganas de dormir. En verdad, sé perfectamente que no soy el único al que le pasa. Atendeme, porque te estoy llamando...
Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen
Estornudar y que me estalle el cerebro.
Los zapatos de Gri - No actualización
Pasado un mes, me veo obligado a escrachar al responsable de que no tengamos nuevas fotos para actualizar una de las más aclamadas grageas recurrentes de este humilde blog:
Hola facebook. Chau facebook.
Me metí dos segundos. Me aburrí. Lo mismo con el MSN. Es una mierda todo esto de las redes sociales. Alejan a la gente, vuelven las relaciones humanas mucho más frías... Uia... ¿Qué eso que está tintineando en la barra de abajo de Windows? ¡Gabito! ¡Me habló Gabito por el MSN! Chau. Me voy a chatear. ¡Qué bueno!
De: ¿Para:?
Como ya he comentado acá en grageas, no tengo la más puta idea de quién carajo entra. Ayer por ejemplo, o anti ayer a esta altura, conocí a Augusto en la Ronda de Mujeres. Juancito, quién me lo presentó, me comentó que él leía grageas. Fue buenísimo. Y raro: gente que no conozco ni me conoce se da vueltas por acá.
No voy a insistir pidiendo que los que entren comenten algo como para saber que estuvieron. Ya fue. Si no quieren, no quieren. Simplemente voy a compartir algo con ustedes, que no sé quiénes son y por ende nunca les mandé/mandaré un mail desde el laburo... Miren qué linda la firma digital de mis mails:
No voy a insistir pidiendo que los que entren comenten algo como para saber que estuvieron. Ya fue. Si no quieren, no quieren. Simplemente voy a compartir algo con ustedes, que no sé quiénes son y por ende nunca les mandé/mandaré un mail desde el laburo... Miren qué linda la firma digital de mis mails:
Hoy: tengo ganas de escribir pero estoy medio en pedo y no tengo idea acerca de qué mierda puedo escribir
Tá. Eso. Tampoco es que esté en pedo. Si lo estuviera, ustedes estarían leyendo cosas como "as9asd8gw wewegj2sdf ajmgtt 43 346ewrtyd" porque mis torpes dedos no estarían conectando del todo bien con mi torpe cerebro. En verdad, estoy usando el backspace como loco, pero ustedes no lo notan. Leru leru. Pero bueno... Como venía diciendo... ¿Qué venía diciendo? Ah... Nada... Voy a hacer pis y vuelvo.
Sorprendido por el 5
Llego a casa a eso de las 20, me tiro un rato en la cama y prendo la tele. Tras el breve zapping que me permite el hecho de no tener cable, me detengo en el 5. "A ese pibe lo conozco... ¿Cómo se llama? ¡Paenza! ¡Sí! ¡Adrián Paenza!". No te digo que fui el hombre más feliz de mi vida al identificarlo, pero me puse contento. Me pasa dos por tres que me cuelgo con una cara y hasta no identificarla, no paro. Y a éste señor de lentes y pelo blanco lo reconocí al toque. Me suena que estaba con Lanata en un programa que miraba cuando vivía en Mercedes (y ahí sí tenía cable). Bueno... Como suele pasarme, me fui de tema...
El tipo conduce un programa que está buenísimo: Alterados por pi. Por lo que vi, gira en torno a las matemáticas, pero desde la simpleza y la cotidianeidad. O sea: para nada aburrido, o al menos para mí y mi lado nerd. Muy levemente, me hizo acordar un poco al mundo de Beakman. En verdad, éste está mucho más zarpado. Y nada... Me quedé re contento con el canal 5: Capusotto... 31 minutos... Alterados por pi... Me metí en www.tnu.com.uy para averiguar y agendarme cuándo vuelven a pasarlo, pero obviamente, no está la programación en la web. Y bueno... Capaz le pedí demasiado al 5...
El tipo conduce un programa que está buenísimo: Alterados por pi. Por lo que vi, gira en torno a las matemáticas, pero desde la simpleza y la cotidianeidad. O sea: para nada aburrido, o al menos para mí y mi lado nerd. Muy levemente, me hizo acordar un poco al mundo de Beakman. En verdad, éste está mucho más zarpado. Y nada... Me quedé re contento con el canal 5: Capusotto... 31 minutos... Alterados por pi... Me metí en www.tnu.com.uy para averiguar y agendarme cuándo vuelven a pasarlo, pero obviamente, no está la programación en la web. Y bueno... Capaz le pedí demasiado al 5...
Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen
Despertarme un día y descubrir que sé hablar en ruso.
Acerca de trabajar en GO
Hoy iba a postear acerca de la buena sensación que sentí al agarrar un marcador y escribir en la pared de mi oficina una frase que Maggi dijo al pasar. Ahí me di cuenta que todavía no había grageado nada acerca de mi nuevo trabajo, así que escribiré algo. La verdad, es que está buenísimo. Estoy muy pero muy contento. La gente divina, la casa está bárbara, la forma de laburar es genial y hay un ambiente re familiar. No sé... Estoy súper feliz. Sinceramente, se colmaron y superaron ampliamente mis expectativas. Y tá. Miles de cosas más, a cual de todas mejor, pero me voy a dormir porque ya es medio tarde y quiero descansar para mañana... Eso es algo a destacar: desde que estoy ahí, tengo ganas de ir a trabajar y todo... Jeje.
Divertite sola entonces
Hoy de tarde la suerte pareció querer sonreírme: saliendo de la panadería luego de comprarme unos bizcochitos, me crucé con ella. Sin saber qué hacer, simplemente me le acerqué, y señalándome la muñeca, le pregunté si tenía hora. Inéditamente, ella me respondió de forma amable "son las cinco menos cuarto". Repasando horas más tarde lo acontecido, recordé que luego de decirlo, me dedicó una sonrisita. No quiero hacerme ilusiones, pero medio que sus ojos pretendían decirme "yo también quiero estar con vos" o algo por el estilo. Una lástima haberlo notado tan tarde porque ni bien me dijo la hora, cansado de tantos rechazos, en vez de responderle "gracias", le dije "hora de que te vayas a la concha de tu prima, puta! ni que estuvieras tan buena como para seguir rebajándome a insistir una y otra vez para estar con vos".
Charla conmigo
-¿Qué es esto de "Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen"?
-Es una nueva sección en grageas.
-Sí. Ya me di cuenta. ¿Pero de qué viene?
-Y... No sé cómo explicarte... En verdad, son cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen.
-Ah... Mirá... Ni me lo hubiera imaginado... Le hubieras puesto un título menos enigmático...
-Es una nueva sección en grageas.
-Sí. Ya me di cuenta. ¿Pero de qué viene?
-Y... No sé cómo explicarte... En verdad, son cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen.
-Ah... Mirá... Ni me lo hubiera imaginado... Le hubieras puesto un título menos enigmático...
Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen
Bajarme del ómnibus, que me confundan con otra persona y ser increpado equivocadamente por haber robado una moto.
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