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Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen

Coparme con la decisión de mi vecino de comenzar su jornada usando un taladro, una amoladora y todos los hermosos productos Goldex.

Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen

Sentirme cómodo en esos inusuales momentos en los que se bajaron todos los demás pasajeros del bondi y uno queda solo con el chofer.

Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen

Ir escuchando música en el iPod, cruzarme con alguien que también vaya escuchando su propia música, que vaya cantando (ya sea en voz alta o simulándolo) y que se genere un lip sync perfecto. Ah... Y que además tenga una remera verde.

Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen

Estar en una guitarreada y que el músico luego de decir "ahora voy a tocar una que me guste a mí" se pare y toque a una mina. Pero no en broma. Que la toque en serio. Un pecho por ejemplo. Y no vale que sea la novia. Ni la hermana. Yo qué sé. Capaz que de chiquitos fueron educados así... No todos fuimos a la misma escuela...

Cosas que nunca le pasaron a Seba y que hay pocas chances de que le pasen (grageador invitado)

Gritarle de atrás a una chica con buen popote: “Mamita... con esa cola vení a cagar a casa” y que ella contenta y efusivamente se dé vuelta y me responda: “Uhhh, dale. Me viene bárbaro porque tengo rota la cisterna de casa".

Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen

Festejar un gol en el primer minuto de un cuadro brasilero frente a nuestro tradicional rival en el primer minuto del partido y después tener que fumarme que se lo den vuelta. Y menos que menos si el partido es en Brasil.

Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen

Estar cantando Desierto sin amor con Sergio Denis arriba de un bondi y descubrir que es pelado al momento de pedir plata pasando la gorra.