Te conozco de algún lado

Recién me crucé desde el auto con el cantante de La Chancha y me nacieron unas ganas de gritarle "¡Eh! ¡Aguante La Chancha!". Hubiera sido extraño, porque el tipo iba caminando muy en la suya por una calle un tanto desolada. Y después me di cuenta de algo más raro aún: nunca en mi vida escuché La Chancha, así que ni bajé la ventanilla. 

Tonto

En la vidriera de un Abitab vi un cartel que decía "Vendimos el 5 de oro ganador del pozo de oro", y pensé instantáneamente: qué boludos... ¿por qué no se lo quedaron?

Preguntas que a veces me hago

¿Durante cuánto tiempo irá alguien por primera vez al estadio de Peñarol? A ver... Ya un tiempo después de inaugurado, lo pensé cuando fui a la despedida del Tony, que veía y escuchaba a gente emocionada por estar ahí. Y ayer de nuevo, que fui con mi viejo al Campeón del Siglo y nunca había ido. Y tá. Eso. Me suena que hasta ahora, todos los partidos han tenido a alguien de estreno. ¿Pasará eso por meses? ¿Años? ¿Siglos? Amén. 

Placeres mínimos

Quedar satisfecho con el texto que se me ocurrió para acompañar una foto en Instagram. Es una boludez intrascendente, pero yo me lo tomo re en serio. 

PERSONA G

PERSONA A le pregunta a PERSONA B qué significa "stitch" en español. PERSONA B contesta "puntada". PERSONA A se ríe y comenta "no da puntada sin lilo". PERSONA B dice "es malísimo", pero celebra la ocurrencia de PERSONA A por dentro. Muy por dentro. PERSONA A repite en voz alta "no da puntada sin lilo" y confirma que es buenísimo su comentario. PERSONA B hace que no con la cabeza. PERSONA A anuncia que lo va a gragear. PERSONA B le recomienda no hacerlo. Como queda en evidencia, PERSONA A se sale con la suya y gana. Bah... Ganar... Perder... Es todo tan relativo... 

Preguntas que a veces me hago

¿Cuántas veces puedo publicar cosas en redes sociales acerca del libro que escribí? ¿Con qué frecuencia? Porque tá... Quería contar que "Divertite sola entonces" se puede comprar en Isadora libros, Escaramuza, La lupa, Pocitos libros y Kalima, pero no quiero quedar como un pesado...

Decime si me podés escuchar

Vine a buscar algo al súper y por los parlantes suena "Suicida" de Snake. Con cierto placer culposo, la voy cantando en voz alta. Pero de pronto me desdoblo y con cierta vergüenza ajena descubro que por otras góndolas hay otros como yo que también la van cantando. 

Presentación del libro

Este lunes 20 a las 20:00 presento mi libro "Divertite sola entonces" en Kalima (Durazno y Jackson). La verdad es que me gustaría mucho, mucho, mucho que fueran todos los lectores de grageas. Posta. Ojalá se puedan hacer un tiempo y darse una vuelta. Son parte de esto, así que me encantaría que estuvieran ahí. Y tá. Nada de sensiblerías... Vayan. Toca Mateo Mera aparte. Lunes 20 a las 20 en Kalima. ¡Nos vemos! Ah... Si van, identifíquense. 

Paso a paso

Recién estaba en una tienda viendo zapatos y se me acerca un señor vestido como gaucho, iniciando el siguiente diálogo:
-Compañero... ¿Estas botas serán para hombre o para mujer?
-Y... Si le gustan y son de su talle, son para usted.
-Pero... ¿Cómo me voy a poner unas botas hechas para una mujer?
-Y... Igual que cómo se pone cualquier otro par de botas que ya tenga...
-¿Qué dice, compañero?
-Nada. Perdón. No soy de acá.
-Ah, disculpe... Pensé que sí...

Preguntas que a veces me hago

¿Qué se hace en la presentación de un libro?

¡¡¡No te quedes sin tu libro!!!


Más allá del título alarmista, posta: si querés una copia de Divertite sola entonces, escribime a luisgioia@gmail.com y arreglamos. Por ahora lo estoy vendiendo cara a cara. Ok. Es un garrón verme, pero es lo que hay...

Emoción

Acabo de salir de la imprenta y tengo la valija del auto repleta de ejemplares de "Divertite sola entonces". En este preciso instante estoy parado en la puerta de lo de mi abuela Zulma sin poder tocar el timbre. Tengo miedo de morirme de la emoción al entregarle el primer libro a ella. Bah... No es en serio que tenga miedo de morirme ahora... Pero por las dudas, escribo esto como para que quede testimonio de qué fue lo que me pasó...

Su misión, si decide aceptarla

Mi abuela y su hermana tuvieron un problema con la televisión e intenté asesorarlas por teléfono para solucionarlo. Resultó imposible. La última vez habían apretado el botón de "Closed caption" sin querer y simplemente había que presionar "Exit". Así lo hice y me gané su exagerada admiración y respeto. Y un también exagerado doble plato de milanesas. Supuse que esta vez podía ser lo mismo, por lo que por teléfono les pedí que me contaran qué pasaba. "Salió un cartel, una propaganda, y es imposible sacarla". Les pregunté qué decía exactamente. "Ah... Yo qué sé... Igual, ahora estamos mirando en la otra. Vos sos tan inteligente y arreglás todo...". Mañana almuerzo milanesas.

Divertite sola entonces, el libro

Ayer mandé el original de "Divertite sola entonces" a la imprenta. Y estoy contento, ansioso, cagado, ilusionado y orgulloso. Y más. "Divertite sola entonces" es el primer libro que escribo. También es una gragea recurrente por acá, pero en este caso "Divertite sola entonces" es una novela con material escrito especialmente para la ocasión. Disfruté muchísimo el proceso de escritura, diseño y corrección. También lo sufrí, obvio. Pero mínimamente. Y gocé a más no poder al ir recibiendo las colaboraciones de los ilustradores. Ah, sí... Porque viene con dibujitos de gente querida y admirada. Y tá... Tengo que ir promocionándolo desde ya, así que escribiré una vez más el título: "Divertite sola entonces". Listo. No jodo más. Por ahora...

Diagnóstico apresurado

Fui a la panadería y tuve la siguiente charla con el de la caja:
-Me gusta que aunque tengas la calculadora ahí nomás, hagas la cuenta con papel y lápiz. 
-Ah, sí. Me encanta a mí. Para ejercitar el cerebro. Siempre me gustó hacer las cuentas. Mis hijos van directo al celular... Pero yo no. Además, leí en internet que sirve para todo el tema éste del Alzheimer... Hacés laburar la cabeza. Y yo qué sé... Así que sí: hago las sumas y eso con lápiz y papel siempre. 
-Genial. ¡Bien vos! Bueno... Nos vemos... Pasarla bien. Ah... Pará... Me olvidaba de comprar leche...
-¡Ja! Ahí tenés... Es lo que yo te digo...

Juegos peligrosos

Hoy de tarde fui a cobrar un par de trabajos y en una me tocó ir de Carrasco a Pocitos. Como el día estaba lindo, agarré por la rambla. Pero como resultó largo, estaba aburrido y llevaba cheques conmigo, me inventé una diversión un tanto extraña: hacerme creer que me estaban persiguiendo. Tá... Lo sé... Diversión, lo que se dice diversión, no era necesariamente... Pero no importa. Resultó efectivo. Era un inocente juego cinematográfico. Todos los autos me iban pasando, así que no era tan fácil hacerlo medianamente verosímil. O sea... ¿Quién sigue a alguien desde adelante? En fin... En un momento, diviso un auto blanco y lo elijo como mi perseguidor. Durante varias cuadras fue detrás mío, así que el viaje se hizo más adrenalínico por un buen rato. Me fui imaginando rutas alternativas que me sirvieran de vías de escape y todo, siempre observando por el espejo retrovisor que efectivamente siguiera tras mis pasos. O bueno... Tras mis llantas... ¡Qué bien la estaba pasando! ¡Alguien se enteró que había cobrado y me perseguía! Calma: sabía que no, pero... ¡Estaba en una auténtica persecución de autos! Eso sí: respetando los semáforos. Ah, sí... Muy lindo lo imaginado, pero tampoco la pavada. En una roja, yo frené y el auto blanco se posicionó bastante cerca. Atrás siempre, pero muy pegado. Decidí ponerle cara a mi perseguidor y lo miré detenidamente a los ojos por el espejo. Mamita... ¡Era igual a Alejandro Fiore! Piré con que me estaban haciendo una simulación y que Santos me pediría fuego cuando bajara del auto en mi siguente destino. Obviamente, tiré mi encendedor a la mierda y doblé en la primera calle que pude. Mañana iré a cobrar lo que me faltó...

Charla conmigo

-¡¡¡Tito Losavio!!!
-¿Qué?
-Me acordé: Tito Losavio. 
-¿De qué hablás?
-¿Vos hoy no te despertaste con una canción de Man Ray en la cabeza?
-Sí... ¿Y?
-¡Y me acordé! ¡Tito Losavio!
-Cada vez se me hace más difícil entenderte...
-Hilda Lizarazu y Tito Losavio...
-¡Dejá de decir Tito Losavio por favor!
-Desde hoy de mañana no me salía en nombre de él... ¿No estás contento ahora?
-Ponele...
-Horas pensando... Tratando de recordarlo... Y sin ayuda... ¡Yo solito! ¡Tomá, Google! ¡Es para vos, Wikipedia! ¡Chupala, Encarta!
-Estás muy mal, ¿sabés?
-Sí, sí. Como vos digas... Pero ya vas a venir con el caballo cansado cuando quieras acordarte de los nombres de los de Amistades peligrosas...
-¿Por qué carajo querría saber yo los nombres de...? Dejá... Olvidate.. 

Ya le comunico

Cuando llamo a alguna empresa y pido por alguien, inevitablemente me preguntan "¿de dónde se comunica?". Mi respuesta es "de mi casa". Debería cambiarla porque me resulta poco seria. Pero tá... A mí me preguntan y yo respondo...

Permeable

Pisé una baldosa floja, me empapé y maldije a mi suerte. A los pocos minutos, volví sobre mis pasos y nuevamente la pisé. Sí. La misma baldosa floja y la misma consecuencia. Pero esta vez, congratulé a mi puntería.

Habituación

Llamé a la Biblioteca Nacional para asesorarme sobre la publicación de mi libro y hablé con una persona que hizo referencia al mismo diciendo "el coso". Yo qué sé... Puedo entender que haga años que trabaje ahí y que por estar rodeada de libros/cosos haya perdido cierta sensibilidad, pero igualmente hirió la mía. 

Preguntas que a veces me hago

Con nombres tan lindos como "épsilon", "gamma", "ómicron" o "alfa" para elegir, ¿por qué tenemos una letra llamada "i griega" en nuestro alfabeto?

Timorato

Un amigo me dijo que me encargara de comprar las entradas para un concierto, pero hay pila de opciones de lugares. "Que estemos pegados, tonto" fue su único requisito. ¿Está mal que deje la decisión en manos de la persona que me las vaya a vender?

Fechas importantes (porque nunca se sabe... capaz en el futuro tengo un biógrafo...)

12 de marzo de 2016 - Después de un montón de años, hoy volví a andar en bici y a sacar fotos con una cámara réflex digital en modo manual. No en simultáneo, vale aclarar. Me duelen las piernas pero el corazón está contento. 

Paren las rotativas

Hace un tiempo ya que terminé de escribir un libro y hoy por hoy estoy invitando a ilustradores que quiero, admiro y/o simplemente conozco a que se sumen y lo hagan más lindo. La idea es que dibujen portadillas para cada capítulo. Y la verdad es que yo no puedo más de la alegría. Todavía me quedan algunos por contactar, pero hasta ahora es increíble la buena onda, cuelgue y compromiso que he recibido. Posta que estoy muy feliz. ¡Se viene "Divertirte sola entonces" con fuerza! Tal vez resulte ser un libro aburrido de leer... ¡pero vendrá con dibujitos!

Si algo me enseñó la vida...

... es que si vas a comer a Baudolino Café y te ofrecen de postre un cheesecake de zapallo y dulce de leche, tenés que decir "sí" sin dudarlo. ¿Zapallo? Mmmmm... ¿Dulce de leche con zapallo? ¿Un cheesecake de eso? ¡Calle a ese cerebro y diga "sí"!

Preguntas que a veces me hago

¿Ustedes también responden en voz alta cuando en la radio pasan alguna publicidad en la que el locutor hace una pregunta?

¡Voy!

Cuando voy caminando detrás de una persona a una distancia relativamente cercana y que no varía, suelo toser adrede. Es más como una alerta para que el otro no se asuste, pero suele ser algo interpretado como una bocina. Medio que aminoran el tranco y me dan paso. Tal vez, porque los asusto...  

Cuidando al volante

Hay gente que realiza maniobras imprudentes por evitar un pozo o una paloma. Yo casi choco recién por no querer pasar por arriba a un globo. 

Preguntas que a veces me hago

¿Qué es lo que lleva a alguien a aceptarte la solicitud de amistad de facebook después de años (literal) de enviada? ¿Cuántos días deben pasar para eliminar a dicha persona ahora que me aceptó?

Insulto al aire

Recién escuché como un adolescente le decía a otro "cusquero" a modo de insulto. Preciosa palabra. ¡Hacía años que no la escuchaba! ¡Y años que no la decía! Miré para todos lados para chequear que no hubiera nadie y dije "cusquero" en voz alta. Porque los gustos hay que dárselos en vida...

Placeres mínimos

Seguir metiendo greatest hits personales del 2015 a escasas horas de terminarlo. Puede resultar medio tonto, pero es un lindo ejercicio preguntarse por esos grandes momentos, logros y más en distintos aspectos del año de uno. Individuales, familiares, laborales, interpersonales, artísticos, o lo que sea. Gracias 2015. Siento que con vos crecí mucho más que un año calendario. 

Casi

Iba manejando tranquilo por General Flores y veo que un tipo en chancletas se tira a cruzar por la mitad de la calle. Como no venía nadie atrás mío, reduje la velocidad y le hice seña para que completara su periplo interveredístico. No había necesidad alguna, pero él asumió que debía correr y ahí me empañó la buena acción del día. Medio que en el pique le tironeó una gamba y llegó al otro lado rengueando. Luego del saludo protocolar, retomé mi marcha normal y lo volví a observar. Seguía caminando con alguna molestia. Y yo, con cierta culpa...

Grageas recomienda

Estoy encantado con Vinílico, un programa que te invita a sentarte a escuchar música. O acostarte. Como sea, te propone pausar todo y entregarte a la música y todo lo que la rodea. Vale mucho, mucho, mucho la pena. Los cinco primeros episodios de la primera temporada se pueden ver en http://www.vorterix.com/vinilico

La niña que no preguntaba si faltaba mucho

El otro día me contaron una historia preciosa. Una anécdota. Una revelación. Una cicatriz. Una confirmación. Un cuento de esos que te dan ganas de adueñarte y que con el tiempo no logres dilucidar si es autobiográfico o no. Así que me sentí en la necesidad de preguntarle a la protagonista y narradora si podía gragearlo. Me respondió que sí, así que ya lo escribo como si yo fuera ella:
De chiquita vivía en Young con mis viejos, pero como el resto de mi familia estaba en Paysandú, solíamos ir casi que todos los fines de semana. Eran sesenta kilómetros. Un toque. Y yo me acuerdo que a la vuelta siempre me dormía. Tenía unos cinco años y entraba acostada en el asiento de atrás del auto, así que ni bien subía recolectaba los abrigos de la familia y me fabricaba una almohada. Digamos que me hacía la dormida, tal vez por el aburrimiento. Pero principalmente, porque sabía que al llegar mi viejo me bajaba del auto en sus brazos y me llevaba directo a la cama. Eso era lo mejor del mundo. ¡Que tu viejo te cargara a upa y te arropara! ¡Divino!
La simulación era ideal, porque medio que dormitaba, pero era consciente de lo que estaba pasando. Cuando sentía que estábamos llegando a casa, apretaba con más fuerza los ojos para que mi padre no sospechara. ¿Qué más podía pedir como broche de oro de un fin de semana familiar? Durante años fue así. Me encantaba pasar con mi familia sanducera, pero lo que más disfrutaba era ese traspaso sin escalas del asiento trasero del auto a mi cama.
Pero un día ya nada volvió a ser lo mismo. ¿Exageré tal vez y ese ronquido estuvo de más? ¿Me habrá visto mi madre por el espejo retrovisor cuando abrí levemente un ojo para corroborar que estábamos llegando y alertó a mi padre? ¿O el dolor en la espalda que lo había aquejado a mitad de la semana persistía? No. Simplemente yo había crecido. 
Ya no era más aquella niña que gozaba de ciertos privilegios. Alguna que otra vez, incluso hasta veinte años después, mis padres cada tanto me ven con esos ojos y vuelvo a recibir esos mimos, pero no es lo mismo.
"Dale, despertate que llegamos". ¿¡¿Cómo?!? Ya sabía que habíamos llegado, pero eso de tener que despertarme e ir caminando a mi cama era nuevo. Intenté remolonear, en una suerte de manotazo de ahogado. Pero no tuve suerte. Definitivamente ya no era esa niñita que sería cargada por su padre a la cama tras un viaje dudosamente agotador. Qué horrible. ¿Por qué uno tiene que crecer? ¿Por qué los padres se tienen que dar cuenta de que uno creció?

Hidráulico

Recién, cuando estaba guardando el auto, se me metió un gato en el garaje. Primero intenté tratarlo como a un perro para espantarlo, pero no se dio por aludido. Busqué por el lado de la ternura: "Vení, loquito... Salí de ahí que tengo que cerrar... ¿Estás perdido?". Nada. Silencio de su parte. Y mirada fija. En un momento hasta se sentó, en plan "Acá me quedo". Ok. "Adoptaré un gato", asumí. Y me corregí en el acto: "Un gato me adoptó". Al menos, a mi garaje. Pero no podía dejar abierto. A ver... Poder, podía. Pero no me entusiasmaba demasiado. Me puse a investigar la opción de no cerrar del todo, cosa de que saliera si quería. Le iba a traer leche y agua, porque no tenía tan claro con qué se coparía. Y mañana le compraría comida en la veterinaria. Incluso lo llevaría a controlar. Pero... Pará... ¡Yo no quiero un gato! Me volví hacia él y le pregunté "¿Qué onda? ¿Qué hacemos?". Por primera vez me maulló. No le entendí, pero simulé que sí y continué la charla. "Y sí... Creo que lo mejor es que vuelvas a tu casa...". Se paró y salió del garaje, cruzó la calle (sin mirar para ambos lados, como me hubiera gustado enseñarle) y se subió a un murito. Le vi brillar los ojos a la distancia y me pareció que hizo una guiñada antes de girar y meterse en el jardín. Sonreí, lo saludé con la mano, cerré y me metí en casa. Y me serví un vaso de leche. 

Charla conmigo

-¿Vos viste la hora que es?
-Sí. Las cinco.
-¿Y te diste cuenta que tenés los ojos abiertos?
-Sí.
-¿Y no te parece que deberías estar durmiendo?
-Podría ser. Pero medio que ya dormí.
-¡Eso! Dormimos, ¿no? ¿Pero por qué estamos despiertos?
-Creo que caímos fundidos temprano. Tipo nueve. ¿Puede ser?
-Mmmmm... No creo... A las nueve recién estábamos volviendo a casa...
-¿Y tenés recuerdo de haber hecho algo al llegar acaso?
-Pis... Cocinar... Cenar... Fumar... Más/menos en ese orden.
-Ah, bien vos. Bueno... Ponele que a las diez durmiendo entonces...
-Capaz. Sí, tá. A las diez. Once, doce, una, dos, tres, cuatro, cinco... Siete horitas de sueño. ¿Y qué onda? ¿Ya nos levantamos y arrancamos el día?
-No sé.
-¿Tenés pensado dormir siesta mañana?
-Ni idea.
-¿Tenés algo claro?
-No, no.
-¿Podés bajar al menos un poco el volumen de la música por si me pinta dormir?
-Uh, qué ladilla.
-¿Vos viste la hora que es?
-Sí. Las cinco.

Mnemotecnia

Hace c0mo cuatro me9es que cambié el c3lular y todavía no me memoricé el nuevo número. A ver si así al menos me acuerdo que ya no soy 099...

Mi amiga Virginia

Domingo de mañana / SMS:

-Hola! Fuiste al toque??
-sí! fuimos con pablo. estuvo bueno!
-Andá a dormir que estuviste hasta tarde levantado. Jeje. Andabas publicando fotos de madrugada.
-me desperté para hacer pis. ya vuelvo a dormir

Mi amiga Virginia

Tengo una amiga que se preocupa casi que maternalmente por mí. Vive en Mercedes con Diego y sus dos hijos: Juan Sebastián y Maggie. Y perros. Y gatos. Varios. Y hormigas, supongo. Digan "Hola, Virginia". Listo. Ya quedaron presentados.
Dos por tres tenemos unas conversaciones por chat o sms que me encantan. Le pedí permiso para compartirlas cuando ameritara, así que capaz estamos asistiendo al nacimiento de una nueva gragea recurrente.

Viernes de noche / Chat:

-Holis!! Qué andás haciendo??
-hola! me vine a una casa devenida en bar. solo. porque soy re heavy re jodido. jeje. vos?
-Cómo?? Jaja. En qué andás??
-una suerte de casa cultural, ahora que investigué un poco más. vine por un toque. y me encontré con una casa llena de amor. je. mantra, reiki, danza, etc. raro
-Bueno. Suerte. Cuidate!!! Eso no termina bien.
-jaja. por?
-O quizás sí. Bue... Mañana me contás.
-mucho hippiesmo buena onda
-Eso del mantra, tantra...
-jajaja
-Buda y vaya a saber qué más. Mmmm. Guiate por mi consejo: ojos abiertos!!!
-jajajajjjajaaj (le mando foto del "escenario")
-Naaaaa. Me estás jodiendo!!!
-está divinoo esto. jaja. todos sentados en el piso
-Cómo hacés para encontrar esas cosas??
-la magia de las redes sociales
-Vestidos??
-por ahora. espero que cambie pronto. je
-Ah, bue...
-la primera salió con flash y arruiné el clima. ja. (le mando fotos del público) fue genial. en el momento pedí perdón.
-Estás como loco!!! Falta que me digas que no conocés a nadie.
-obvio que no conozco a nadie! lo estoy disfrutando
-Me alegro mucho!! Te lo merecès.
-gracias! empieza! taluego

Sábado de mañana / Chat:

-Vivís??

La llamé enseguida y le conté los pormenores de una gran noche gran. Pero a ustedes no les contaré nada, porque no son mi amiga Virginia. Leru leru. 

La mirada de los otros

Hoy me encontré con personas a las que hacía meses no veía. Varias. Y todas ellas me hicieron comentarios acerca de cuán barbudo estoy. Realmente yo no tenía tan presente eso de mi aspecto. Como cambio significativo propio en este tiempo sin vernos yo iría por el lado de estar un pelín más gordo. O que tengo más canas. Incluso que me salió un grano entre las cejas. Pero la barba crece diariamente y yo no me doy por aludido. Corrección: no me daba. Ahora ya estoy pensando en afeitarme... Pero no lo voy a hacer. Quiero ver sus reacciones dentro de algunos meses...

Ansiedad

Después de años de ganas y meses de escritura, sentí que había terminado el libro. Hace unas cuarenta y ocho horas le di a una amiga la primera versión de "Divertite sola entonces". Fue emotivo y genial verla leer las primeras líneas y reírse. Salado. Re loco. Y en cierta forma incómodo. Se llevó consigo esa casera edición impresa y me dijo que en estos días iba a leerla. Obvio que le dije que no había apuro. Y obvio que le mentí. ¡¡¡¡¡Necesito saber ya qué le pareció!!!!! Pero también espero que se tome su tiempo y haga todas las críticas y comentarios pertinentes, porque después de eso empiezo a ver si alguna editorial me lo quiere publicar. 

Bien yo

Una vez estuve en una conferencia de Maitena en la que contaba que cuando se le ocurría lo que a ella le parecía una buena idea para un tira, no trabajaba más por ese día. La plasmaba y hasta mañana. Habló de cuánto respetaba a las buenas ideas y cuánto laburo costaban. Si bien esa charla me quedó picando en la cabeza hasta hoy, muy pocas veces me afilio a esa postura, porque soy más de interpretar eso como una cosa de "vamos que hoy me salen todas". Pero ahora, recién, se me hizo latente el recuerdo de esa charla. Acabo de terminar de darle un cierre a un capítulo del libro que estoy escribiendo, que a decir verdad, me tenía a mal traer porque no le encontraba la vuelta. Y quedé copado. Posta. Y está divina la noche para seguir dándole. Estoy en el balcón de casa con un Jack Daniel´s servido. Pero ya fue por hoy. Respetaré y celebraré haber encontrado ese final. Así que a ver, Netflix, contame qué tenés para mí.

La primera vez que escribí esta palabra

:: pindonga ::

Me vino a la mente para ilustrar la exasperación de alguien de forma coloquial. "¿¡¿En serio?!? ¡¡¡Las pindongas!!!". Como quien dice "¡¡¡Las pelotas!!!", "¡¡¡Ni en pedo!!!" o "¡¡¡La pija!!!!". Pero verla escrita fue raro. Me sonó como a fruto de árbol. Más precisamente, me recordó al boliche Los Yuyos. Entonces procedí a cerciorarme con la gente linda de la Real Academia Española. Y según ellos, parece que "pindonga" es una mujer callejera. Yo qué sé... A mí me suena que la gente dice "¡¡¡Las pindongas!!!", pero no así "¡¡¡Las putas!!!". Sí "¡¡¡La puta madre!!!", así que capaz está bien. Si alguien lee esto y confirma que se utilice la palabra "pindonga" de la forma en que la estoy usando yo, agradezco me lo comente. Sin más, me retiro. 

¿Hoy es Halloween?

Estoy en el balcón de casa escribiendo el libro, poniendo a prueba mi concentración con cada ruido o forma que se mueve por la calle. Levanto la vista del monitor, distingo de qué se trata y sigo. Mucha moto. Algunos camiones. Autos a rolete. Y gente. Un montón de personas caminando. Algunas ya habituales, que días anteriores me han "desconcentrado" más o menos a la misma hora. Pero la razón puntual de estar grageando esto fue un grupo de señores con traje. Tres. Adultos. Serios. Me llamaron la atención puntualmente por venir caminando por el medio de la calle como si nada, así que los miré un segundito más que el que le dedico habitualmente a las demás formas que pasan frente a mí ubicación. Y gracias a eso fue que vi a uno de ellos pegarse un mínimo piquecito hasta el cordón de la vereda, recoger algo y unirse nuevamente al grupo. Obvio que mi intriga creció y necesitaba saber qué había descubierto. Casi que si no lo averiguaba, pensé en preguntarle desde el balcón a grito pelado. No fue necesario. Muy risueño y sin anticipar nada a sus compañeros, se agacha y hace rodar un rollo de cinta adhesiva. De esos grandes, que vienen con una cinta marrón gruesa. Los tres se maravillaron con la trayectoria del rollo, que giró en línea recta calle abajo varios metros. Estaban copados. Parecían niños. Disfrazados con traje y corbata.