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Vengo del blog de otro
Cuatro de la tarde.
Salgo al patio a fumar y mi perro se acerca hasta que prendo un cigarro.
Retrocede, me mira, y ladra. Indignado.
Sus ojos parecen no reconocerme, por eso no siente culpa en gritarme, y enfurecerse. Viene hacia mis piernas y el humo que roza su nariz lo hace estornudar. Entonces se va a los tropezones para atrás, y ladra.
Su mirada sigue desconfiando el objeto cilíndrico blanco, que le molesta.
Termino de dar la última pitada, y aguarda en la misma posición hasta que tiro el filtro en el piso. Ahora sus ojos parecen reconocerme. Se acerca, y apoya su cabeza en mis pies, moviéndola despacito, como si estuviera mimándolos.
Salgo al patio a fumar y mi perro se acerca hasta que prendo un cigarro.
Retrocede, me mira, y ladra. Indignado.
Sus ojos parecen no reconocerme, por eso no siente culpa en gritarme, y enfurecerse. Viene hacia mis piernas y el humo que roza su nariz lo hace estornudar. Entonces se va a los tropezones para atrás, y ladra.
Su mirada sigue desconfiando el objeto cilíndrico blanco, que le molesta.
Termino de dar la última pitada, y aguarda en la misma posición hasta que tiro el filtro en el piso. Ahora sus ojos parecen reconocerme. Se acerca, y apoya su cabeza en mis pies, moviéndola despacito, como si estuviera mimándolos.
Vengo del facebook de otro
Yo escucho nada más que música nueva para que no me haga acordar a nadie.
Vengo del blog de otro
Vanegas era el habitante más rencoroso que había visto ese pueblo. Cuando el hombre guardaba rencor, las furias que engrendraba eran indescriptibles. Sus oscuros pensamientos de venganzas y de odios eran realmente abominables...
El único problema de Vanegas era su pésima memoria, de modo tal que podía tener la cólera más grande jamás vista por apenas tres segundos, en el mejor de los casos.
Jamás llegaba a recordar con quién, o por qué, o lo qué, ni siquiera la propia ira.
De nada sirve el rencor si no se tiene buena memoria.
Vanegas jamás lo supo.
Vengo del blog de otro
Soy un corderito. Soy un algodón de azúcar. Soy una almohada de plumas. Soy un pedacito de cielo. Soy un helado de melón con chocolate. Soy una dulce. Y un dulce de leche. Soy lo que genera la diabetes. Soy el merengue de la torta. Y la frutilla. Soy bocados de chajá. Soy gatitos durmiendo. Soy miel, diez cucharadas seguidas. Y alfajores "Agua helada". Soy un cuello bañado en perfume "Mujercitas".
Y doy asco.
Soy un asco.
Vengo del facebook de otro
Lo bueno de licitar es que ahorrás dinero en comida, transporte y, por qué no decirlo, en forros.
Vengo del blog de otro
Cuando se viaja en un ómnibus de larga distancia, existe una única regla: quien deja por un momento el apoyabrazos libre, tiene derecho a reclamarlo. Acá no hay beneficios por edad ni nada de eso, ganarse el apoyabrazos es una cuestión de timing, al que le toca, le toca.
El otro día en un viaje me senté al lado de una señora (unos 50 y algo aproximadamente), yo por lo general, cuando el otro hace uso del apoyabrazos, yo me hago a un lado y espero mi ventana de oportunidad: que se duerma, que saque algo de su bolso, etc. En este viaje yo hice lo debido, esperé y esperé hasta que la señora, sin darse cuenta quitó su brazo por unos segundos. Pareció verse sorprendida después al querer apoyar el suyo nuevamente y encontrar un brazo extraño. Había renunciado a su derecho sin darse. Pero esta señora, no no, no era una señora ubicada que sabe perder su lugar, sino que ésta decidió luchar. Apoyó su brazo con todas sus fuerzas, ejerciendo presión:
-Perdón- me dice, pero yo sabía que se estaba haciendo la boluda.
Decidí enfrentarla en esta lucha de brazos, por momentos casi se me acalambra. Me hice la dormida, implementé varias tácticas para que la señora me cediera el espacio que me había ganado, era mi derecho! Hasta que finalmente cedí.
No puedo ganar todas las batallas, caí rendida y cruzada de brazos.
Vengo del blog de otro
La sensación de trabajar en un archivo sin guardar, es casi casi como la de tener sexo sin condon.
Vengo del blog de otro
Si usted es mayor de edad y su dirección de mail menciona su cuadro de fútbol… lamento decirle que se merece lo peor.
Vengo del facebook de otro
-Disculpá, ¿esta silla está ocupada?
-Sí... ¡¡Está Harry Potter con la manta invisible!!
Vengo del blog de otro
:: Quiero más ::
Hace años una prima mía y su madre visitaron a una vecina. Ésta las invitó con un trozo de una torta que había hecho. Luego de comer su trozo y agradecer mi tía le preguntó a la nena: ¿que se dice? Mi prima natural y sincera le contestó: QUIERO MÁS.
¿Porqué la única respuesta era "muchas gracias" o a lo sumo "muy rica"? ¿Había una forma más clara y breve de decir lo rica que estaba la torta? ¿Porqué la respuesta simple y sincera no es "políticamente correcta" muchas veces? ¿Porqué perderemos la frescura de la niñez?
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