Me quemé la lengua
¿Qué poner en un iPod de 4 GB?
¡¡150 posts!!
El mejor día de mi vida
Jugando a vivir
* Post viejo que nunca había colgado.
Si pudiera elegir mis sueños
Creo que sueño despierto. Tal vez allí esté la explicación a por qué la gente me comenta que yo pienso a una velocidad distinta a la del resto. Jaja. Es cualquiera eso, pero la gente me lo comenta. Yo estoy viviendo y soñando a la vez. Es más. Quizás por eso cada vez duermo menos.
El problema de soñar despierto es que enseguida sabés que es un sueño. No tenés esa ventaja de dudar si fue real o no. Esa sensación extraña de cuando recién te despertás y no lo lográs distinguir. Soñando despierto lo sabés enseguida.
Pero esperá un poquito. Este post empezó con otra intención, que era la de contar el sueño que quería tener ahora en un rato cuando me fuera a dormir. Pero sobre la marcha me puse a divagar… ¿No me convendrá vivir en un sueño? Y rápidamente me respondo: IDIOTA.
Me conviene irme a dormir ya.
Proclama
El amor te hace estúpido
¡¡No pensás en vos!! Yo pienso que esa es una buena definición del amor. Cuando no te importa tanto tu bienestar, y sin embargo, lo único que querés es que la otra persona esté bien, estás enamorado. Y eso es muy estúpido. Pero está buenísimo.
Cabecita de novio… Es así. Estás en cualquiera. No te podés concentrar en nada. Sólo en ella. Sos capaz de quedarte mirándola mientras duerme durante horas. Te llama por telefóno y dejás lo que estés haciendo inmediatamente. No te gustan las películas románticas, pero igual las mirás para compartir ese momento con ella. Y así, todo.
Estás enamorado. Sos un maldito estúpido enamorado. Y te sentís más vivo que nunca. Lo intentás racionalizar y no podés. ¿Por qué la amo? ¡¡No sé!! Pero la amo. Y está buenísimo. Te volvés cursi. Te volvés un ser bondadoso para con el mundo. Te volvés simpático. En definitiva, te volvés estúpido.
* Post levantado de otro blog. Pero lo escribí yo, así que todo bien.
En busca del título perdido
Tengo ganas de escribir. Sobre esto o sobre aquello. Pero sobre esto no puedo. No me sale. Y sobre aquello no tengo qué decir. Entonces me pongo a tirar títulos de posibles posts, para ver, si en una de esas, me inspiran algo y me pongo a escribir. No sobre esto ni sobre aquello. Sobre eso.
Si este post está colgado, es porque finalmente ningún título me disparó nada. O porque sé que en algún momento me servirá de inspiración. A continuación, la lista.
· ¿Querés?
· Gris: el color que menos se parece a un color
· Lista de las cosas más difíciles de la vida
· La vida no me sonríe
· Ah… Pero vos no me habías dicho que era así…
· Cosa linda
· Digan whisky…
· Lágrimas
· l u i g i versión 2008
· Abre los ojos
· Multiahorro y sus malditas bolsas
· El sol sale por allá
· Pastillas, agua y punchi punchi
· Qué caro está el Head & Shoulders
· A la cuenta de tres… Uno. Dos. Tres. ¿Y?
· Vos no eras así antes
· Divertite solo entonces
· Mañana va a seguir siendo esto
· ¿Te acordás cuando tenía bigote?
· Un tipo sencillo que nació en un mundo complicado
· Si algo me enseñó la vida…
· En busca del título perdido
Divertite sola entonces
Ella quería hablar de cine. Al pedo, porque no le gusta el cine. Habló de sus películas favoritas. Yo no conocía ninguna, ni me importaba conocerlas. Le hablé de la última que había visto. Ella no la conocía, ni le importaba conocerla. Le comenté que había llorado al mirarla. Ella se burló. ¿Las películas te hacen llorar?, me increpó. Se burlo más. Yo me alejaba, y su risa seguía.
¿Cómo terminé ahí?
¿Cómo terminé en una fiesta electrónica con Bárbara Wild pasando música en Don Trigo de Plaza Matriz? ¿Cómo caí en esa fiesta? ¿Cómo terminé?
Charla conmigo
-Che… ¿Y si vamos dando por terminado este día?
-Sí, ¿no? Podríamos…
-Acordate de apagar la máquina.
-Sí. No te preocupes.
-En serio te digo. Pero apagala bien. No hagas como siempre, que apretás el botón de una y
Divertite sola entonces
Ella bailaba muy bien. Su cuerpo… Su cuerpo se quebraba al ritmo de la música de una forma nunca antes vista por mis ojos. Ella era increíble. ¿Le hablo? ¿Qué le digo? Andá a saber cuántos lo intentaron ya. ¿Qué puedo ofrecerle yo que nadie más pueda hacerlo? Ya sé. Le muestro que tengo una curita de Bob Esponja en el dedo. Soy un tierno, pensé. Con esto la mato. Pero no. Hasta yo me di cuenta que era muy boludo. Le cuento que soy publicista, decidí. Es más: lo intenté. Pero la música estaba muy fuerte. Y ella seguía bailando. Nunca pude siquiera acercarme a su oído. Ya está. Está con los ojos cerrados. Le meto un beso de una. Por suerte estaba oscuro y no me vio con claridad cuando me tiró la cachetada.
Divertite sola entonces
Ella nunca se interesó en mí. Lo empecé a sospechar cuando le pregunté si quería compartir el asiento. Ella ya estaba sentada y yo le pedí permiso para sentarme junto a ella. Me miró como diciendo “¿quién te conoce?”. Fue abrir la boca para presentarme y ella salió corriendo. Nunca más la volví a ver.
Divertite sola entonces
Ella estaba ahora mirando por la ventana. Afuera llovía. Yo me acerqué al vidrio, lo empañé con mi aliento y dibujé un macaquito. Ella me miró, con esa cara típica de ella de “sos un idiota, pero un idiota en serio”. Yo le devolví una sonrisita y un encogimiento de hombros. Ella volvió a mirar hacia fuera. Nunca más se preocupó si yo seguía en el cuarto o no. Afuera seguía lloviendo. Nunca se percató de que yo había salido a chapotear.
¡¡Yupi!! ¡¡Estoy realmente vivo!!
Cita sacada de un libro de Mario Levrero, llamado El lugar.
Golpes bajos
Después, dimos el gran salto y llegamos a la FM. ¡¡Tomá!! De lunes a viernes de 16 a 17.
Estuvo buenísimo. Materialmente hablando, sólo me queda un cassette con el primer programa grabado, algunos papeles que simulaban contener guiones y algunas fotos. Aquí va una de ellas:

Perdón, mamá
· A la calle, con calzoncillos sanos y limpios por si me pasaba algún accidente.
· Al trabajo, con traje y corbata por si debía ir a entregar el premio de Anunciante del Año del Desachate a la gente de La Banca.
Si algo me enseñó la vida...
Lalalita
Una linda canción de Érica García, llamada Yo te todo
Yo te miro cuando callo. En la tarde. En luna llena. En enojo. En la oscuridad.
Yo te encuentro en los pájaros que abrigan la ventana. Te madrugo. Te veo pasar.
Nadie es perro sin su amo. No hay dolor sin lastimar.
Yo te compro bocaditos. Yo te invento. Yo te piso. Yo te creo y te vuelvo a crear.
Yo te todo. Yo te todo. Yo te todo. Yo te todo.
Yo te amo en el pasillo. En la flor. En tribunales. En el subte. En la cocina.
Yo te exijo que me abraces en la lluvia. Viendo a Tyson. Te molesto siendo las 3 y media.
Yo te admiro. Te digito. Te estremezco. Te hago gritar.
Yo te compro bocaditos. Yo te invento. Yo te piso. Yo te creo y te vuelvo a crear.
Yo te todo. Yo te todo. Yo te todo. Yo te todo.
Cuando estés a la deriva. Yo te engancho de mi vida. Te retruco. Te quiero pegar.
Entre sábanas no blancas. En museos. En bailantas. En Cemento. En
Cuando existas. Cuando llegues. Cuando creas que me tienes.
Yo te beso despacito. Yo te miento. Yo te olvido. Yo te amo y te vuelvo a amar.
Yo te todo. Yo te todo. Yo te todo. Te doy todo.
¿Quién anda ahí?
Divertite sola entonces
Ella estaba un poco aburrida. Yo pensaba cómo poder entretenerla. Le propuse jugar al “juego de la botella”. Ella miró por todo el lugar, como evidenciando que estábamos solos. Yo le dije que justamente por eso quería jugar al “juego de la botella” con ella, así tenía chances de besarla. Ella dijo que no y bostezó.
Te fallé, amigo
Un amigo me comentó que se había comprado un boomerang, pero que lo tiraba y no volvía. Lo noté tan decepcionado que no me animé a decirle que en verdad le habían vendido un palo.
Era muy chico... No sabía lo que hacía...
Hay un pibe que se llama Manuel Onis

Quiero verte hoy, como una llave, como un signo, como un sol. Quiero encontrarme en una calle de los dos. Quiero esconderme para verte amanecer. Quiero entenderte como un padre, como un Dios. Quiero entenderme como un teorema de 2. Antes de partir, quiero sentir el riesgo inútil de un error. Destruir todo, construirlo para vos. Quiero esconderme en una calle sin salida para verte aparecer. Nunca me duermo ni amanezco con el sol. Estar con vos, no necesito otra razón.
Supuestamente, haciendo click en la imagen, uno podría escuchar la canción. No prometo nada...
Voy a enterrarme en vos
Nunca me había dado cuenta.
La canción “Revoloteando” de Árbol es una historia de amor de un mosquito.
Charla conmigo
-Hola.
-¿Qué hacés? ¿Todo bien? Me agarraste justo, porque me estaba por ir.
-¿Por ir? ¿A dónde?
-No sé… Por ahí…
-¿Solo?
-Sí. ¿Por?
-No sé. No me gusta que andes solo por ahí.
-¿Qué?
-Sí. Me pongo nervioso. Yo qué sé. Dejame…
-Todo bien. Podés preocuparte, pero me parece que no da.
-No te burles.
-No me burlo. Al contrario. Me parece un gesto muy tierno. Y más viniendo de vos…
-¿Me querés?
-
-Te pregunté si me querías…
-
-Idiota. Ya vas a volver…
¡¡La concha de mi vieja!!
Mis padres me llaman para decirme que mañana vienen a Montevideo por una reunión política que tienen. Llaman para avisarme, y para ver a qué hora me quedaba bien que pasaran por la agencia. Ellos no sabían que yo estoy enfermo desde el viernes. En verdad, creo que para sus ojos estoy enfermo desde que nací. Soy la maldita oveja negra de esta maldita familia. En fin. Les comento que mañana no voy a la agencia. Mi madre comienza el interrogatorio acerca de mi enfermedad y cómo me revuelvo con los quehaceres diarios. Respondo diplomáticamente hasta limitar con el hartazgo. Ella lo nota, y ofendida por el ocultamiento de la información, se despide sarcásticamente y corta el teléfono. Sigo hablando con mi padre. Empiezo a vomitar una tras otra las palabras que cada vez que hablo con ellos rondan en mi cabeza. Le pido que ponga a mi madre al teléfono también. Que las cosas no están bien, aunque tampoco mal. Pero que hay que hablar de nuestra relación. Que no puede ser que no se preocupen por mí, sino que por el contrario se preocupan sólo por ellos y su rol de padres. Que tengo 26 años, una vida que me gusta más o menos, pero que es mi vida. Hablando puntualmente de la enfermedad, que desde el viernes estoy así y que me vengo manejando. Que no quiero que mi madre se me instale todo el día en casa. Que no quiero que me cambien mi vida. Que si se van a meter en ella, que pidan permiso. Que se den cuenta por qué no les dije que estaba enfermo. Que se den cuenta que me preocupo por ellos. Que se den cuenta que soy un buen tipo. ¡¡Que me conozcan, la concha de mi vieja!!
Señale con un círculo la opción correcta
La vida es:
A. fácil
B. simple
C. compleja
D. una mierda
Mi vida es:
A. una incertidumbre
B. la mejor vida que alguien puede vivir
C. patética
D. una cosa que no controlo
Ahora debería:
A. seguir escribiendo
B. irme a dormir
C. mirar una película
D. repasar los buenos momentos de mi vida y bla bla bla
Ahora que le pongo un título, capaz no tiene mucho que ver…
Yo me consuelo con que alguien alguna vez comente algo que yo haya hecho. Un chiste. La canción que nunca escribiré. Un post de este blog. Un dibujito. Algún guión para un corto. Un gesto. Una ocurrencia. Algo.
Algo que trascienda. Algo que deje algo en alguien. Ni más ni menos. Pero anónimo. Nada de fama. Que nadie lo sepa. Sólo yo. Quedarme con que dejé algo en alguien. Pero para lograrlo, tengo que ser brillante. ¿Me dijiste que siguiera por ésta y doblara a la derecha, no?
Hoy: Tiempo de volver
Escrita, dirigida y protagonizada por Zach Braff (el de la serie Scrubs). Es una muy linda película. En serio. Es muy buena. Es sobre un actor que vuelve a su pueblo natal después de casi 20 años. Con una relación un tanto complicada con sus padres, debe volver ante la noticia de que su madre falleció. Allí se encuentra con viejos amigos, conoce a una chica divina, y le pasan miles de cosas. Pero principalmente, se encuentra con él. Dicho así parece re cursi. Pero es verdad. Y es buenísimo. En fin. La cosa es que en un momento están en un lugar donde un tipo cuida una fosa enorme. Una grieta en
El pibe éste encara salado lo que le está diciendo el cuidador. Se despide diciéndole “suerte con la exploración del abismo infinito”. Y es genial esa frase. En la imagen que colgué de la película, está él con la chica y un amigo, gritándole precisamente a ese abismo infinito. Y tá. No sé cómo decir lo que quiero decir. Al ver la película se entiende perfectamente.
El jueves, mientras esperaba el 187
Luigi: ¡Negro! ¿Qué hacés, Negrito?
Negro: ¿Todo bien, Luisito?
L: Acá. ¿Qué hacés? ¿Laburás por acá?
N: Sí. En Convención y Colonia. En un estudio contable.
L: Mirá. Qué raro. Nunca te había visto. Esta es mi parada.
N: Jeje. No sé. A veces me voy caminando. Capaz por eso…
L: ¿Qué contás? ¿Todo bien?
N: Sí.
L: ¿Todo bien? ¿Tu vida?
N: Bárbaro. Sigo con Gabi… ¿te acordás de Gabriela? Mi novia de Mercedes.
L: Sí. Obvio. ¿Cómo no me voy a acordar? Hace años que están…
N: Sí. Salado. Añales.
L: ¿Pero bien?
N: Sí. Re bien. Sigo viviendo con el Colo…
L: Jeje. Andan mal sus cositas… Me enteré que se compró un auto.
N: Sí. Gana re bien el hijo de puta.
L: Tá bien…
N: ¿Y vos? ¿Seguís laburando en publicidad, no?
L: Sí. La mentira continúa.
N: Jaja. Te he visto en la tele. Siempre recibiendo premios.
L: ¿En serio? ¿Decís que soy tu ídolo? ¿Tenés pósters míos en tu cuarto?
N: ¿?
L: Nada. No importa. Un divague. La tele… Sí. Me han dicho que he salido…
N: Sí. Te he visto.
L: Tá bien. ¿Qué ómnibus te tomás? Porque ahí vienen varios… Odio cuando vienen muchos bondis y uno para, y el otro pasa por atrás y no lo ves.
N: ¿?
L: No… Que qué ómnibus te tomás.
N: Ahhhh. El 60 generalmente.
L: Ah. No. No viene.
N: ¿Y vos? ¿Qué contás?
L: Yo qué sé. Tengo una perra. Lalala se llama. Divina. No sabés lo que es…
N: ¿Y Gizmo? El que tenías en Mercedes…
L: Murió.
N: ¿En serio?
L: Sí. Una mierda.
N: Pah. Qué cagada. Pero tá: estaba viejito…
L: Yo qué sé. Estoy viviendo solo. Mi hermana se fue por suerte.
N: Buenísimo.
L: Sí. Mismo. Después… me peleé con mi novia.
N: Ya sabía que te habías peleado.
L: No. Pero no María. Andrea. Estuve de novio año y medio.
N: ¿De acá?
L: Sí. De Montevideo. Me la presentó una amiga en común.
N: ¿Y se pelearon?
L: Sí.
N: El Colo anda de novio. Con una de Pando.
L: Mirá…
N: No. De Pando no. ¿De Santa Lucía? No. Creo que de Pando sí.
L: Tá. No importa. Anda de novio con una que no es de acá.
N: Sí. Creo que es de Pando.
L: Tá. No importa. ¿Pero está bien?
N: Y… Es morochita…
L: ¡No! Si el Colo está bien…
N: Ahhh. Jaja. Sí. Está bien sí.
L: ¿Qué más te puedo contar? Me compré una púa.
N: ¿?
L: Para la guitarra… Una púa…
N: Ah. Mirá. Ahí viene mi ómnibus.
L: Bien. A por él.
N: ¿?
L: Nada. Bueno. Nos estamos viendo.
N: Dale. Nos vemos.
L: ¡¡Arriba!!
Qué charla de mierda. Mirando cada dos segundos si venía el ómnibus. El mío o el de él. El primero que pintara. Pensando qué decir. Arrepintiéndome de no haber simulado que no lo vi. Jaja. Mentira.
Estuvo buena la charla. Igual, los dos sabíamos que al decir “nos vemos” estaba implícito que eventualmente nos veríamos, pero no que hablaríamos. Hubiéramos dicho “nos hablamos”, “pasame tu celular” o algo así. Jaja.
En verdad, la charla a mí me removió. Hice como un resumen apresurado de estos últimos ocho, nueve años de mi vida. Dejé cosas importantísimas afuera. Datos sueltos, descolgados. Pero tá. La charla medio que no daba. Tampoco mi interlocutor. Fuimos re amigos, pero ahora no me iba a entender. Jaja. Pobre Negro… Queda como un nabo. Pero en verdad, nada que ver. Es más: él pensó que yo era un nabo. Seguramente le habrá contado a Gabi que se encontró conmigo, y que estaba re cambiado. Y es verdad…
Cómo cambié. Cómo me gusta mi versión actual. Todo bien con el Negro, pero tá. No soy el que él recordaba, mientras que para mí, él sigue igual.
¿Alguien vio mi autoestima?
Cuando ponés la boca así…
Despedida
No voy a ser músico nunca
¿Por qué me está pasando esto?
La ansiedad me está venciendo. ¿Por qué? La puta madre. A mí nunca me pasaba esto. Yo era un tipo racional, tranquilo, que buscaba soluciones a todo. Ahora sé que hay miles de cosas que no tienen solución, y que tá, que no vale la pena hacerse mala sangre. Ja. Qué fácil es escribirlo. Qué destructivo es no poder utilizarlo en la vida.
Ejemplo: estoy pensando una puta gráfica para una puta promoción de Pepsi. Y no se me ocurre una puta idea. La puta madre.
Charla conmigo
-
-¡Hola!
-
-¡¡Hola!!
-
-¡¡¡¡Hola!!!!
-
-Este culo roto no tiene ganas de hablar… Tá bien… Que no hable…
-No es que no tenga ganas de hablar. Lo que me pasa es que no sé qué decir.
-Está bien. En esos casos es mejor no decir nada.
El efecto Árbol
El efecto Miranda!
Ahora no.
Es lo que tiene: cuando una banda se vuelve popular, cambia.
Charla conmigo
-¿Qsdgniurweqt?
-Uia… Estabas dormido…
-¡Qsdgniurweqt!
-Dale. Vení. Despertate. Me aburro sin vos.
-Qué ladilla que sos. ¿Para qué me querés?
-No sé… Para charlar…
-No me jodas. Ponete a escribir algo.
-¿Decís?
-Sí. Lo que quieras. Pero no me jodas más.
-Che… Qué mala onda resultaste ser…
-¡Qsdgniurweqt!
Charla conmigo
-¿!¿!¿Eh?!?!? ¿!¿!¿Qué pasa?!?!? ¿!¿!¿Qué pasa?!?!?
-Soy yo. Despertate.
-¿Qué querés? ¿No ves que estaba durmiendo? ¿Por qué me despertaste?
-Escuchá. ¿Oís? Es Miranda! Es el tema que te gusta a vos…
-¿Qué? Lo que suena es Fantasía, nabo.
-Jaja. Caíste.
Charla conmigo
-Sí. Pero… ¿por qué me lo decís ahora puntualmente?
-Porque no aprendés más.
-Ahhh… ¡Ojo! ¡Presten atención! Habla el tipo que aprende de sus errores.
-Qué tarado. En serio te digo. ¿Toda tu vida vas a hacer lo mismo?
-No te voy a responder esa pregunta hasta que no me digas de qué estás hablando.
-De tu problema con el alcohol.
-¿Qué problema? Yo no tengo problema con el alcohol. ¿Qué decís, idiota?
-¿Ves? Te pones violento.
-No me pongo violento por el alcohol. Me pongo violento en todo caso por tu estupidez.
-¿Ves? Yo así no quiero seguir hablando.
-Y bueno… ¿Qué me importa? Además… ¿quién te mandó a hablarme?
-Nadie. Yo solito me acerqué. Pero tá. Si te molesta me voy.
-No. Pará. Perdón. No te vayas, que si no me voy a tener que terminar la cerveza solo.
-¡Ya te la terminaste, nabo! ¿Ves que tenés un problema?
-Zzzzzzzzzz
Qué noche, Teté
Las últimas tres se han destacado. Han sido muy positivas, repletas de emociones y sensaciones. Llenas de recuerdos y pensamientos para los días siguientes. Algunas fueron confirmaciones. Otras fueron reencuentros. Algunas fueron resistidas. Otras fueron espontáneas. Pero todas fueron muy muy muy buenas.
La primera de ellas fue con Rosina. La segunda fue con Gabriel. La tercera, con el Novel. Cada una de ellas fue muy distinta, aunque todas tenían en común que sólo importaba las dos personas que estaban juntos. Así fuera con un teléfono de por medio, con una cerveza o una especie de asado. Los temas tratados fueron muy diversos. No faltaron silencios, pero tampoco molestaron. Lo bueno de todas la noches, fue que no importaba la hora. O sí. Pero no importaba verdaderamente. Éramos dueños de la noche.
Hoy, de golpe me encontré atravesando la cuarta noche de la seguidilla. Estaba solo. Ya no tenía nada más para hacer o inventar. Y sinceramente, no me estaba bancando la cabeza. Entonces me propongo salir a caminar. Fui a buscar la correa de Lalala, para sacarla a pasear. El dolor de espalda que traigo conmigo desde el sábado por no dormir tanto estas últimas noches, me hizo recordar que no sería buena idea salir a hacer fuerza con ella. Le di un beso y salí solo entonces. Solo, salí a caminar a escaparme de mí. Sin rumbo. Sin cosas en la cabeza.
Una cuadra me duró. Seguía sin rumbo, pero ahora tenía cosas en la cabeza. Y eso que tenía rondando, era precisamente este post. Qué raro. No recuerdo si alguna vez me había pasado. Casi lo iba escribiendo mentalmente, y ahora solamente estoy tipeándolo. Está fulera esta noche. Me importa mucho la hora, pero negativamente. Estoy esperando que pase la noche, que se termine. Me gustaría no tener que pasar conmigo mismo. Estoy podrido de no controlar mi mente. No puede ser que me gane todo el tiempo.
Tal vez este post sea como una forma de controlarla. No puede ser que no quiera estar conmigo mismo solo. Con lo bien que la pasaba yo solo. Jaja. Ya me siento un poco mejor. Escribir funciona, che. Jaja. Al menos me ha funcionado.
-pasan un par de horas entre que empecé a escribir este post y ahora que lo retomo-
Me puse a leer las cosas que he escrito acá en “Grageas para todos”. Entre otras razones, justamente tengo un blog para poder escribir cosas y leerlas al tiempo. Algún día, ponerme a leer cada uno de los posts con la distancia necesaria para analizalos. ¡Y adivinen qué! Decidí que ese día/noche fuera hoy. Está siendo hoy.
Si bien me estoy escapando de mí, me estoy reencontrando conmigo. O con ese “yo” que fui en ese momento que escribí todo lo que escribí. A la mierda que escribí, che. Más de 100 posts voy. Y me gustan la mayoría. Me río o me pongo mal con ellos. No a un nivel de redacción. Más bien me gusta lo bien que exteriorizan cómo me sentía o lo que me pasaba cuando los escribía. O cómo lo ocultan, dejando pistas. Demencias como las “charlas conmigo”, “reflexiones y preguntas de un idiota” o “no me hables así”. Las miles de preguntas sin respuestas. Los planteos sobre quién soy. Las historias más mínimas, pero que esconden metáforas un tanto rebuscadas. A veces. Otras no tanto. Jaja. Soy re evidente. Lo cruel de “esto pasó hace un tiempo”, donde me digo que me he fallado constantemente. El “mail para mí mismo dentro de un tiempo”, que aún no me animé a releer y responderme. Las veces que me traté de convencer de que mi vida estaba bien. “Este día de la madre, regale un yerno” me encanta. “Vida del orto…” no recordaba haberlo escrito. “¿Me concede su risa?” es súper actual, y dice pompis. Jaja. “Te morís” es ingenioso. Pero sigo repasando, y ahí están nuevamente mis malestares. Y llega el quiebre en la linea editorial de “Estoy bien”. Cosas tan verdades como “¿Qué héroe querés ser cuando seas grande?” en sus dos partes. Tan premonitorias como “Escribo”. Tan con nombre y apellido como “¿Por qué entrás?”. Tan libradas a distintas interpretaciones como “Mañana no debería seguir siendo esto”…
Apa apa apa. Mirá la hora que es. Buenísimo. Esta se convirtió en una cuarta noche que se suma a las anteriores tres. Estoy solo. Me resistí a estar solo. Hubo confirmaciones y reencuentros. Simplemente hubo una hoja de Word en blanco y un blog lleno entre yo y yo. Pero estoy terminando la noche repleto de pensamientos, emociones, recuerdos y sensaciones. Qué vida, Teté.






