Placeres mínimos

Seguir metiendo greatest hits personales del 2015 a escasas horas de terminarlo. Puede resultar medio tonto, pero es un lindo ejercicio preguntarse por esos grandes momentos, logros y más en distintos aspectos del año de uno. Individuales, familiares, laborales, interpersonales, artísticos, o lo que sea. Gracias 2015. Siento que con vos crecí mucho más que un año calendario. 

Casi

Iba manejando tranquilo por General Flores y veo que un tipo en chancletas se tira a cruzar por la mitad de la calle. Como no venía nadie atrás mío, reduje la velocidad y le hice seña para que completara su periplo interveredístico. No había necesidad alguna, pero él asumió que debía correr y ahí me empañó la buena acción del día. Medio que en el pique le tironeó una gamba y llegó al otro lado rengueando. Luego del saludo protocolar, retomé mi marcha normal y lo volví a observar. Seguía caminando con alguna molestia. Y yo, con cierta culpa...

Grageas recomienda

Estoy encantado con Vinílico, un programa que te invita a sentarte a escuchar música. O acostarte. Como sea, te propone pausar todo y entregarte a la música y todo lo que la rodea. Vale mucho, mucho, mucho la pena. Los cinco primeros episodios de la primera temporada se pueden ver en http://www.vorterix.com/vinilico

La niña que no preguntaba si faltaba mucho

El otro día me contaron una historia preciosa. Una anécdota. Una revelación. Una cicatriz. Una confirmación. Un cuento de esos que te dan ganas de adueñarte y que con el tiempo no logres dilucidar si es autobiográfico o no. Así que me sentí en la necesidad de preguntarle a la protagonista y narradora si podía gragearlo. Me respondió que sí, así que ya lo escribo como si yo fuera ella:
De chiquita vivía en Young con mis viejos, pero como el resto de mi familia estaba en Paysandú, solíamos ir casi que todos los fines de semana. Eran sesenta kilómetros. Un toque. Y yo me acuerdo que a la vuelta siempre me dormía. Tenía unos cinco años y entraba acostada en el asiento de atrás del auto, así que ni bien subía recolectaba los abrigos de la familia y me fabricaba una almohada. Digamos que me hacía la dormida, tal vez por el aburrimiento. Pero principalmente, porque sabía que al llegar mi viejo me bajaba del auto en sus brazos y me llevaba directo a la cama. Eso era lo mejor del mundo. ¡Que tu viejo te cargara a upa y te arropara! ¡Divino!
La simulación era ideal, porque medio que dormitaba, pero era consciente de lo que estaba pasando. Cuando sentía que estábamos llegando a casa, apretaba con más fuerza los ojos para que mi padre no sospechara. ¿Qué más podía pedir como broche de oro de un fin de semana familiar? Durante años fue así. Me encantaba pasar con mi familia sanducera, pero lo que más disfrutaba era ese traspaso sin escalas del asiento trasero del auto a mi cama.
Pero un día ya nada volvió a ser lo mismo. ¿Exageré tal vez y ese ronquido estuvo de más? ¿Me habrá visto mi madre por el espejo retrovisor cuando abrí levemente un ojo para corroborar que estábamos llegando y alertó a mi padre? ¿O el dolor en la espalda que lo había aquejado a mitad de la semana persistía? No. Simplemente yo había crecido. 
Ya no era más aquella niña que gozaba de ciertos privilegios. Alguna que otra vez, incluso hasta veinte años después, mis padres cada tanto me ven con esos ojos y vuelvo a recibir esos mimos, pero no es lo mismo.
"Dale, despertate que llegamos". ¿¡¿Cómo?!? Ya sabía que habíamos llegado, pero eso de tener que despertarme e ir caminando a mi cama era nuevo. Intenté remolonear, en una suerte de manotazo de ahogado. Pero no tuve suerte. Definitivamente ya no era esa niñita que sería cargada por su padre a la cama tras un viaje dudosamente agotador. Qué horrible. ¿Por qué uno tiene que crecer? ¿Por qué los padres se tienen que dar cuenta de que uno creció?

Hidráulico

Recién, cuando estaba guardando el auto, se me metió un gato en el garaje. Primero intenté tratarlo como a un perro para espantarlo, pero no se dio por aludido. Busqué por el lado de la ternura: "Vení, loquito... Salí de ahí que tengo que cerrar... ¿Estás perdido?". Nada. Silencio de su parte. Y mirada fija. En un momento hasta se sentó, en plan "Acá me quedo". Ok. "Adoptaré un gato", asumí. Y me corregí en el acto: "Un gato me adoptó". Al menos, a mi garaje. Pero no podía dejar abierto. A ver... Poder, podía. Pero no me entusiasmaba demasiado. Me puse a investigar la opción de no cerrar del todo, cosa de que saliera si quería. Le iba a traer leche y agua, porque no tenía tan claro con qué se coparía. Y mañana le compraría comida en la veterinaria. Incluso lo llevaría a controlar. Pero... Pará... ¡Yo no quiero un gato! Me volví hacia él y le pregunté "¿Qué onda? ¿Qué hacemos?". Por primera vez me maulló. No le entendí, pero simulé que sí y continué la charla. "Y sí... Creo que lo mejor es que vuelvas a tu casa...". Se paró y salió del garaje, cruzó la calle (sin mirar para ambos lados, como me hubiera gustado enseñarle) y se subió a un murito. Le vi brillar los ojos a la distancia y me pareció que hizo una guiñada antes de girar y meterse en el jardín. Sonreí, lo saludé con la mano, cerré y me metí en casa. Y me serví un vaso de leche. 

Charla conmigo

-¿Vos viste la hora que es?
-Sí. Las cinco.
-¿Y te diste cuenta que tenés los ojos abiertos?
-Sí.
-¿Y no te parece que deberías estar durmiendo?
-Podría ser. Pero medio que ya dormí.
-¡Eso! Dormimos, ¿no? ¿Pero por qué estamos despiertos?
-Creo que caímos fundidos temprano. Tipo nueve. ¿Puede ser?
-Mmmmm... No creo... A las nueve recién estábamos volviendo a casa...
-¿Y tenés recuerdo de haber hecho algo al llegar acaso?
-Pis... Cocinar... Cenar... Fumar... Más/menos en ese orden.
-Ah, bien vos. Bueno... Ponele que a las diez durmiendo entonces...
-Capaz. Sí, tá. A las diez. Once, doce, una, dos, tres, cuatro, cinco... Siete horitas de sueño. ¿Y qué onda? ¿Ya nos levantamos y arrancamos el día?
-No sé.
-¿Tenés pensado dormir siesta mañana?
-Ni idea.
-¿Tenés algo claro?
-No, no.
-¿Podés bajar al menos un poco el volumen de la música por si me pinta dormir?
-Uh, qué ladilla.
-¿Vos viste la hora que es?
-Sí. Las cinco.

Mnemotecnia

Hace c0mo cuatro me9es que cambié el c3lular y todavía no me memoricé el nuevo número. A ver si así al menos me acuerdo que ya no soy 099...

Mi amiga Virginia

Domingo de mañana / SMS:

-Hola! Fuiste al toque??
-sí! fuimos con pablo. estuvo bueno!
-Andá a dormir que estuviste hasta tarde levantado. Jeje. Andabas publicando fotos de madrugada.
-me desperté para hacer pis. ya vuelvo a dormir

Mi amiga Virginia

Tengo una amiga que se preocupa casi que maternalmente por mí. Vive en Mercedes con Diego y sus dos hijos: Juan Sebastián y Maggie. Y perros. Y gatos. Varios. Y hormigas, supongo. Digan "Hola, Virginia". Listo. Ya quedaron presentados.
Dos por tres tenemos unas conversaciones por chat o sms que me encantan. Le pedí permiso para compartirlas cuando ameritara, así que capaz estamos asistiendo al nacimiento de una nueva gragea recurrente.

Viernes de noche / Chat:

-Holis!! Qué andás haciendo??
-hola! me vine a una casa devenida en bar. solo. porque soy re heavy re jodido. jeje. vos?
-Cómo?? Jaja. En qué andás??
-una suerte de casa cultural, ahora que investigué un poco más. vine por un toque. y me encontré con una casa llena de amor. je. mantra, reiki, danza, etc. raro
-Bueno. Suerte. Cuidate!!! Eso no termina bien.
-jaja. por?
-O quizás sí. Bue... Mañana me contás.
-mucho hippiesmo buena onda
-Eso del mantra, tantra...
-jajaja
-Buda y vaya a saber qué más. Mmmm. Guiate por mi consejo: ojos abiertos!!!
-jajajajjjajaaj (le mando foto del "escenario")
-Naaaaa. Me estás jodiendo!!!
-está divinoo esto. jaja. todos sentados en el piso
-Cómo hacés para encontrar esas cosas??
-la magia de las redes sociales
-Vestidos??
-por ahora. espero que cambie pronto. je
-Ah, bue...
-la primera salió con flash y arruiné el clima. ja. (le mando fotos del público) fue genial. en el momento pedí perdón.
-Estás como loco!!! Falta que me digas que no conocés a nadie.
-obvio que no conozco a nadie! lo estoy disfrutando
-Me alegro mucho!! Te lo merecès.
-gracias! empieza! taluego

Sábado de mañana / Chat:

-Vivís??

La llamé enseguida y le conté los pormenores de una gran noche gran. Pero a ustedes no les contaré nada, porque no son mi amiga Virginia. Leru leru. 

La mirada de los otros

Hoy me encontré con personas a las que hacía meses no veía. Varias. Y todas ellas me hicieron comentarios acerca de cuán barbudo estoy. Realmente yo no tenía tan presente eso de mi aspecto. Como cambio significativo propio en este tiempo sin vernos yo iría por el lado de estar un pelín más gordo. O que tengo más canas. Incluso que me salió un grano entre las cejas. Pero la barba crece diariamente y yo no me doy por aludido. Corrección: no me daba. Ahora ya estoy pensando en afeitarme... Pero no lo voy a hacer. Quiero ver sus reacciones dentro de algunos meses...

Ansiedad

Después de años de ganas y meses de escritura, sentí que había terminado el libro. Hace unas cuarenta y ocho horas le di a una amiga la primera versión de "Divertite sola entonces". Fue emotivo y genial verla leer las primeras líneas y reírse. Salado. Re loco. Y en cierta forma incómodo. Se llevó consigo esa casera edición impresa y me dijo que en estos días iba a leerla. Obvio que le dije que no había apuro. Y obvio que le mentí. ¡¡¡¡¡Necesito saber ya qué le pareció!!!!! Pero también espero que se tome su tiempo y haga todas las críticas y comentarios pertinentes, porque después de eso empiezo a ver si alguna editorial me lo quiere publicar. 

Bien yo

Una vez estuve en una conferencia de Maitena en la que contaba que cuando se le ocurría lo que a ella le parecía una buena idea para un tira, no trabajaba más por ese día. La plasmaba y hasta mañana. Habló de cuánto respetaba a las buenas ideas y cuánto laburo costaban. Si bien esa charla me quedó picando en la cabeza hasta hoy, muy pocas veces me afilio a esa postura, porque soy más de interpretar eso como una cosa de "vamos que hoy me salen todas". Pero ahora, recién, se me hizo latente el recuerdo de esa charla. Acabo de terminar de darle un cierre a un capítulo del libro que estoy escribiendo, que a decir verdad, me tenía a mal traer porque no le encontraba la vuelta. Y quedé copado. Posta. Y está divina la noche para seguir dándole. Estoy en el balcón de casa con un Jack Daniel´s servido. Pero ya fue por hoy. Respetaré y celebraré haber encontrado ese final. Así que a ver, Netflix, contame qué tenés para mí.

La primera vez que escribí esta palabra

:: pindonga ::

Me vino a la mente para ilustrar la exasperación de alguien de forma coloquial. "¿¡¿En serio?!? ¡¡¡Las pindongas!!!". Como quien dice "¡¡¡Las pelotas!!!", "¡¡¡Ni en pedo!!!" o "¡¡¡La pija!!!!". Pero verla escrita fue raro. Me sonó como a fruto de árbol. Más precisamente, me recordó al boliche Los Yuyos. Entonces procedí a cerciorarme con la gente linda de la Real Academia Española. Y según ellos, parece que "pindonga" es una mujer callejera. Yo qué sé... A mí me suena que la gente dice "¡¡¡Las pindongas!!!", pero no así "¡¡¡Las putas!!!". Sí "¡¡¡La puta madre!!!", así que capaz está bien. Si alguien lee esto y confirma que se utilice la palabra "pindonga" de la forma en que la estoy usando yo, agradezco me lo comente. Sin más, me retiro. 

¿Hoy es Halloween?

Estoy en el balcón de casa escribiendo el libro, poniendo a prueba mi concentración con cada ruido o forma que se mueve por la calle. Levanto la vista del monitor, distingo de qué se trata y sigo. Mucha moto. Algunos camiones. Autos a rolete. Y gente. Un montón de personas caminando. Algunas ya habituales, que días anteriores me han "desconcentrado" más o menos a la misma hora. Pero la razón puntual de estar grageando esto fue un grupo de señores con traje. Tres. Adultos. Serios. Me llamaron la atención puntualmente por venir caminando por el medio de la calle como si nada, así que los miré un segundito más que el que le dedico habitualmente a las demás formas que pasan frente a mí ubicación. Y gracias a eso fue que vi a uno de ellos pegarse un mínimo piquecito hasta el cordón de la vereda, recoger algo y unirse nuevamente al grupo. Obvio que mi intriga creció y necesitaba saber qué había descubierto. Casi que si no lo averiguaba, pensé en preguntarle desde el balcón a grito pelado. No fue necesario. Muy risueño y sin anticipar nada a sus compañeros, se agacha y hace rodar un rollo de cinta adhesiva. De esos grandes, que vienen con una cinta marrón gruesa. Los tres se maravillaron con la trayectoria del rollo, que giró en línea recta calle abajo varios metros. Estaban copados. Parecían niños. Disfrazados con traje y corbata.

Debo guardar más seguido

En cuestión de no más de una hora, sin decir "agua va", se me apagó la computadora dos veces. De la nada. En ambas ocasiones, perdí un par de párrafos que estaba escribiendo para el libro. No muy grave, pero sí embolante. Así que decidí abandonar la escritura por hoy y ponerme a mirar Netflix. Siempre y cuando la computadora no quiera apagarse una tercera vez...

Charla conmigo

-Diez años... ¿Te imaginaste llegar a esto cuando lo arrancaste?
-No sé muy bien qué involucra el "esto"...
-Jaja. Siempre tan ocurrente. Otra pregunta: el nombre... ¿A qué se debe lo de "grageas"? ¿Y por qué lo del "para todos"?
-¿Qué te pasa, bobo?
-Bueno... Los riesgos de trabajar en vivo...
-Ah, bueno... ¿Estamos al aire? ¡Avisá! Quiero aprovechar y mandar un saludo a todos los que me conocen. Y a los que no, también. Me encanta que pasen por el blog. Posta. Gracias. Diez años, che... Quién iba a decir que llegaría a esto...

La última...

Hoy fui a comprar entradas para el partido de Liverpool y Peñarol del próximo domingo. Una para mí y otra para un amigo. Empecé dando el número de socio de él. Me dieron su entrada y después tramitaron la mía. Ya no habían más...

Y yo que como empanadas con cuchillo y tenedor...

Acabo de ver a una persona comiendo un chorizo al pan mientras conducía una moto. Hacía las dos cosas a la vez. Con una mano aceleraba, mientras que con la otra se llevaba el choripán a la boca. Tá. Se entendió hace rato. Pero posta que me pareció súper extraño y quería compartirlo, pues no me dio para reaccionar y sacarle una foto. 

Snooze

Despertarse con el canto de un pajarito que ande por las inmediaciones es buenísimo. Hoy lo comprobé. Muy lindo. Esa imagen poética es real. Salvo que te hayas despertado para un pichicito y quisieras seguir durmiendo...

Aguante el Fifa

Después de ¿meses? ¿años? volví a jugar al fútbol. Dentro de ¿meses? ¿años? volveré a caminar sin dolor.

Este chiste por escrito no tiene gracia

-Ey... ¿viste que los celíacos son re vagos?
-¿Qué? ¿Por?
-¡Porque nunca llevan el pan a casa! ¡Jaja!
-Eh... Pero esperá... ¿Los celíacos no pueden comer pan?
-Creo que no... Ahora me hacés dudar...
-Capaz hay un pan especial para celíacos aparte...
-Pah... Qué embole... Estaba bueno el chiste...
-No sé... Porque aparte, por más que no coman, pueden llevar el pan desde el súper. Si van y por ejemplo compran leche, huevos y shampoo, no les cuesta nada llevar el pan. En ese caso, más que vagos serían unos soretes.
-Jaja.
-No fue un chiste eso.
-Sí, ya sé. Pero quería demostrarte que era re fácil reírse en vez de romper las pelotas...

Este chiste por escrito no tiene gracia

-¿Sabés por qué los vegetarianos nunca serán completamente felices?
-No. ¿Por?
-Porque nunca comerán perdices.
-(¡Plop!)

No la vieron

Definitivamente, no soy bueno en los grupos de guasap. Yo qué sé... No ando con el celu arriba siempre... Y cuando sí, tampoco es que lo tenga conectado a interné constantemente... Y las veces que está, no leo los chats al toque... En fin... Llego tarde generalmente y no puedo meter bocado. Pero la otra noche pasó que justo estaba ahí, al alpiste y leyendo en tiempo real una conversación grupal. De hecho, fui como participando. Pero no me dieron bola alguna. ¡Y eso que tiré un gran, gran comentario! 
Alguien había mandado un video de una aspiradora inteligente que se había comprado recientemente. De esas que reconocen las paredes y van frenando y doblando solas mientras aspiran. Al toque escribí "yo que vos la suelto en la calle, para ver hasta dónde llega". Nadie, pero nadie, hizo alusión a mi brillante idea.
No sé... Para mí, en lo personal, eso lo escucha alguien de Pixar y produce tremenda película. La aspiradora que salió de la casa por error y no sabe cómo volver. Reconoce unos championes parecidos a los de su dueño por la calle y los sigue, pero al rato descubre que se había equivocado. Perdida y sintiéndose muy alejada de su hogar, se pone muy triste. Y deambula por la ciudad, aspirando puchos y papelitos de chicle. No sé. Pasan más cosas, obvio, pero esperen a que salga la peli...

¡¡¡Tchán!!!

Qué momento ése en el que estás chateando copado con alguien en la madrugada y descubrís que no tenés más puchos...

Alma

La semana pasada fui a un festejo de cumpleaños y me colgué a hablar con un viejo amigo al que hacía tiempo no veía. Por culpa de los fernetes (suponiendo que ése sea el plural) no recuerdo exactamente el contenido de la charla, pero tengo súper claro que fue una divina conversación. Compartimos nuestras pasiones actuales, nos copamos con el cope del otro y estuvo buenísimo. De hecho, a la mañana siguiente, me alegró despertarme y ver un chat de él en el que me comentaba acerca de nuestro encuentro. Y no sólo eso... Sentenció con un "hicimos alma", y fue divino. Resulta que unos días antes, mi psicólogo me había comentado que había visto un grafiti que decía "hagamos alma". Claramente, yo no tenía presente que en algún momento de la noche se lo había mencionado a él, por lo cual fue genial que volviera a mí de esa forma. ¿Se entiende? Sí... O no... Yo qué sé. Me parece que conté esto para la mierda...

Macho

El otro día estuve charlando con una amiga sobre un tema sumamente profundo: la dificultad a la que me enfrento como hombre al momento de encontrar medias copadas para comprarme. Ella aceptó que la oferta para el público femenino era mucho más amplia, pero en el mismo momento me preguntó por qué no me compraba medias para mujeres. Le respondí que calzaba 43, pensando que ese argumento era más que suficiente. No recuerdo sus palabras precisas, pero dijo algo así como "¿y?". Acto seguido me encontré probándome sus medias. Para mi sorpresa, me quedaban bien. Luego del impacto de tal revelación, encaré y le pregunté de dónde eran ésas puntualmente. Me dijo que de Piece of cake. Al otro día, allá fui, en busca de medias para mujeres. ¡Pero para mí! Porque soy macho y me la banco. Entré al local y observé la oferta pormenorizadamente. Elegí un par, el más lindo, y lo llevé a la caja. Noté que varias clientas me miraban, y percibí cómo las empleadas cuchicheaban. Pero a mí me importaba poco y nada, porque soy macho y me la banco. Y sí. Tá. Estaba en un local de ropa femenina comprando algo para mí. ¿Y? Tenía en mis manos unas medias que posiblemente entren en el ranking de las tres medias más lindas del mundo. Yo copado. Y seguro de mí. Con esa confianza me dirigí a la caja. Al ser atendido me repetía internamente, cual mantra, "soy macho y me la banco". No había nada malo con estar comprándome medias de mujer. Me gustaron y sabía que todo bien con el talle, así que nada de cuestionamientos. Igual, cuando la cajera me preguntó si la envolvía para regalo, le respondí que sí. Mirá si iban a ser para mí las medias...

Charla conmigo

-¿Estás en pedo?
-No. Bah... Yo qué sé... Creo que no... Tampoco tomamos tanto...
-Mmmmm...
-¿"Mmmmm" qué?
-Nada, nada. ¿Viste la hora que es?
-Sí. ¿Por?
-¿Te diste cuenta lo que acabás de hacer?
-¿Recién? Me afeité...
-¿Y notaste que te dejaste el bigote?
-Uh. Sí. Je. Me dejé el bigote. Je.
-¿Mañana vas a salir a la calle así?
-No sé. Supongo que sí.
-¿Estás en pedo?

Preguntas que a veces me hago

¿Qué onda cuando en las películas alguien se va de un día para el otro y deja un sobre arriba de la mesa mientras la otra persona duerme? ¿La gente en sus casas tiene sobres de reserva por las dudas? ¿O acaso quien se va se despertó en la madrugada en busca de un veinticuatro horas para conseguir uno? ¿O pasó por una papelería el día anterior? ¡Ja! ¡Eso es trampa! Ya lo tenía pensado entonces... En la peli te muestran como que se hartó esa misma noche y tomó la decisión al despertar... ¡Pero no! Si yo decidiera irme de casa hoy no tendría sobre para una carta. Vivo solo, por lo que tampoco tendría a quién escribírsela. Pero tá... Como decía, no tengo sobres. Velas sí, por ejemplo. Si hay un apagón, sé dónde están. Pero sobres no. Aparte... ¿me vas a decir que la otra persona no se despierta mientras arma el bolsito? ¿Nada, nadita de ruido hacen? ¿Son ninjas? ¿Y no hacen pis o caca antes de irse? ¿El ruido de la cisterna tampoco la despierta? ¿O no tiran la cadena? ¡Qué mal! Abandonar es una cosa, pero dejar el inodoro así ya es otra... Espero que en ese caso la carta tenga una postdata, en la que se disculpen por eso último.

¡Bienvenida!

Ayer le comenté a una compañera de trabajo acerca de este blog. Me aseguré que anotara bien la dirección y la dejé para ponerme a hablar con otra compañera de su misma oficina sobre un laburo que teníamos que hacer. No sabía si se colgaría a leerlo o no... ¡Pero resultó que sí! Fue divino escucharla y (cada tanto) verla reír a la distancia. Me insultaba también, pero en una buena. Bah... Espero...

Avalado

Acabo de tener este diálogo en un taxi:
-Ah, mirá... Se dejaron una cédula... ¿Te la paso por adelante cuando me baje?
-Eh... Bueno... Sí... Como quieras...
-Digo... A alguien que viajó antes se le cayó la cédula. Probablemente haga la reconstrucción y llegue a que anduvo en taxi. O sea: es más fácil que llegue a vos que a mí.
-Sí, tá. Pero otro capaz se la quedaba, para pedir algo a cambio. ¡Pero bien vos! Ya hiciste tu... ¿Cómo se dice? ¡Tu buena acción del día!
-Pah... No creo, pero dale...

Ficha

Me acabo de despedir de un taxista diciéndole "Por acá nomás... Impecable... ¡Pasarla lindo! ¡Muchas gracias!". Nada raro allí. Pero sí en su respuesta: "¡Gracias a vos! Usted merece". Tá. Ahora que lo escribo no resulta tan particular su arrepentimiento por tutearme, pero en el momento un poco sí. 

1001 películas que vi antes de morir


0109 - Kurt Cobain: Montage of heck
Me gustó mucho, mucho, mucho. Mucho. Un montón de buenas decisiones, una atrás de la otra. Y los dibujos... ¡Perfectos! Vale la pena leer la nota que salió en la última Rolling para completar la experiencia.

Si algo me enseñó la vida...

... es que uno no debe tocar el cajón peruano si no sabe tocar el cajón peruano. Menos si lo va a tocar dejando la vida y los siguientes días no se banca tener las manos hinchadas, moretoneadas y sufrir al intentar agarrar cualquier cosa.

Responsable

Luego de varias negativas frente a la propuesta de que me quedara con un juego de las llaves de la agencia "por las dudas...", hoy acepté la oferta/orden. Y hoy mismo tuve que quedarme después de hora y ser el que cerró. No puedo explicar los nervios que estoy pasando... Me dijeron la contraseña de la alarma, cuál llave era para cada cosa y algunas indicaciones más, muy a la pasada. Y tá. Creó que encaré. Igual, ahora mismo la estaría pasando mal... No quiero necesariamente que pase el tiempo, llegar a la agencia mañana y ver que está todo bien. Pero... Por suerte, ya en breve me voy a alcoholizar y olvidar del tema. ¡Viva, viva!

2015

Mientras esperaba el ómnibus recién, un casi adolescente asomó la cabeza por la ventana de un bondi que arrancaba de la parada en la que yo estaba y me dedicó un extraño saludo: "bueno, putito...". Con una sonrisa le respondí "ahí va... ¿algo más tenés para decir?". Lo descoloqué tanto que se quedó sin palabras. Yo seguí bailando en la cortita mientras no venía el 329 desde el cual grageo esto. No sé si su idea era insultarme o qué, realmente. Pero capaz que él también está pensando en lo que pasó.

Fechas importantes (porque nunca se sabe... capaz en el futuro tengo un biógrafo...)

24 de mayo de 2015 - Cuando me "afeito", en verdad me recorto con una máquina eléctrica que es para pelo. Me deja como una barba de dos días, ponele. Pero hoy, después de años, volví a comprarme una maquinita de afeitar. Y la usé. Y me corté. Y me ardió con el after shave. Y no me gustó el resultado.

Porque sí

Porque al comprar puchos me di cuenta que ya no tenía efectivo, decidí pasar por un cajero antes de volver a casa. Porque el RedBROU que me crucé estaba fuera de servicio, decidí seguir caminando y pasar por Tres Cruces. Porque no conozco la distribución de los cajeros dentro del shopping, subí y bajé por las escaleras mecánicas buscando uno que me sirviera. Porque mi celular ya no tenía carga, opté por musicalizar mis andanzas cantándome canciones. Porque la gente me miraba raro mientras subía y yo bajaba, noté que estaba haciéndolo en voz alta. Ya sin saber por qué, me descubrí copado y poco menos que a los gritos cantando "Poco a poco voy mostrándote el lugar. Pondremos las persianas y el sofá. Y un candelabro antiguo aquí. Un cesto de flores, en medio del zaguán". Porque lo banco a muerte a Ricardo y no tengo problemas en admitirlo, estoy grageando esto desde la compu mientras canto con él "Dame una caricia. Dame el corazón. Dame un beso intenso en la habitación".

Es mágico

Para una acción de una marca, pensamos en hacer una rutina de magia tipo callejera. Ayer a la agencia fue precisamente el mago para mostrarnos bocetos de los trucos que tenía en mente y fue divino. Sí. Ser creativo publicitario tiene momentos re lindos. Y tá... No me voy a hacer el copado, pero la gran mayoría eran fáciles de descubrir. Insisto con lo de "bocetos"... Y aparte, no es ni en pedo una queja. El tipo es muy crá. Muy. Mucha onda y con buenos chistes. Y puntualmente por un truco, un hijo de puta. En una buena. Un reverendo hijo de puta. Hoy me desperté pensando en ese truco, de hecho. Sin hacer demasiada alharaca, cambió billetes de veinte por billetes de mil. Ahora ves veinte, ahora ves mil. Y nada de manos al bolsillo. No, no. Todo a la vista. ¡Magia! Por favor, si alguien sabe el truco, que nunca se le ocurra decírmelo. Y eso aplica a vos también, mago enmascarado.

Nada interesante

Che... Al decir "nunca digas nunca", estás aplicando aquello del "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago", porque decís la palabra prohibida... ¡Y dos veces! Ponele que de la segunda no zafás, pero la primera se podría sustituir por "jamás", por ejemplo. O "nunquita". ¡Ah! Y en vez de decirla, la susurraría yo... Tá... Perdón... Esto con luz y la Muy interesante no pasaba...

Presumiblemente interesante

La señorita de al lado, que está viajando a mi derecha, resultó ser zurda y manejar el celular con el dedo gordo. ¿Qué significa esto? Que no tengo acceso visual a la pantalla... ¡Me queda medio viaje aún!

No tan interesante

Me compré la revista Muy interesante para ir leyéndola durante el presente viaje a Mercedes, pero me dormí casi que al toque de subirme al bondi. Y ahora me desperté y ya está oscuro. Y me tocó pasillo, por lo que me incomoda un poco molestar a la chica de al lado prendiendo la luz. Y dicho sea de paso, creo que me está pispeando el celular mientras escribo esto. A ver... Pruebo... ¿Te animás a prenderme la luz? Mmmm... No funciona... A ver con mayúsculas... ¿TE ANIMÁS A PRENDERME LA LUZ? Buuuuu... Tampoco... En fin... Capaz que me cuelgo a ver su celular...

Chau chau

Saliendo de Montevideo, por los accesos más precisamente, el guarda del bondi se asomó y pidió que por favor cerráramos las cortinas. Por las dudas, quiero que sepan que fue un gusto conocerlos y que fui muy feliz.

Copado

Qué lindo que haya salido esto: http://www.lamejorpresentacionparalamejormama.com