Este chiste por escrito no tiene gracia

-Che... ¿Me pasás el .ppt ése que tenía las fotos de las flores?
-¿Cuál?
-Ése que también tenía las frases de Coelho.
-Ah... Ya sé cuál... ¿Te lo paso entero?
-Pah... ¿En tero? ¿No demorará mucho en llegar? ¿Será seguro además? No sé... Si vos confías, dale.

Venía un barco cargado de...

¡¡Chistes con "colocarlos"!! Grageadores invitados: Isma y Ángel - Ángel e Isma
 
-Resulta que en la tribuna del Arnaldo Siles de La Paz la hinchada pedía "vamos a colocarlos" (en referencia a los goles). Ahí el técnico de Bolivia pone a un juvenil, que se llama Carlos y es pelirrojo. Entronces le decían el Colo Carlos. Y tá. JAJAJA. La hinchada se molesta porque claro, fijate que pedían que hagan goles y el pelotudo del técnico entiende que piden a un juvenil. Y ahí entra Carlos (el Colo), que en realidad es lateral por derecha con poca proyección y sin gol.
 
-Viene un uruguayo y le dice al carpintero: "y si se puede colocarlos...". Entonces el carpintero, que es peruano, le dice: ¡Sí-se-puede! ¡Colo-Carlos!

Si algo me enseñó la vida...

... es que si te vas a poner a toquetear la plantilla de tu blog, acordate de dónde guardaste la copia de respaldo.

Charla conmigo

-Yo qué sé...
-Te juro. Vos no entendés nada.
-A mí no me parece...
-¡No jodas!
-En serio te digo. No me parece...
-¿¡¿Cómo que no?!?
-Y no. Además, sos un exagerado vos.
-¿Exagerado? ¿En qué exagero? ¡No exagero en nada!
-¿El uno...? Tengo muchos antes...
-A ver... ¡Decime uno! ¡Uno solamente!
-No sé... Ahora no se me ocurre...
-¿Ves? ¡Es porque no hay! Es como yo te digo... ¡Ova Sabatini es el uno!

Las medias de Luigi

Repito: soy boludo, no sucio. Demoro en subir las fotos, pero me cambio las medias todos los días. Gracias por el espacio. Un saludito a todos los que me conocen.


Divertite sola entonces

Me hice una fan page en facebook. Le mandé una invitación a ella. Mi fan page sigue diciendo que a 0 personas le gusta esto. Puta.

Este chiste por escrito no tiene gracia

-Yo no sé si vos ya te diste cuenta, pero yo, en esto de la computación, tengo todo bajo control.
-Mirá qué loco. Yo al Control lo tengo bajo el Shift por ejemplo.

La canción de mierda que se me pegó hoy

Catalina dijo que me amaba y para mí fue suficiente.

El perseguido



"Mirá qué divertido", pensé en un primer momento. Luego, llegó otro momento en el que pasé a pensar "¡Pará! ¿Ya me denunciaron? ¿¡¿Por qué me siguen a mí, la puta madre?!?".

Grageador invitado: Mateo

-Bo. Yo me voy yendo. Nos baseball.
-Uh... ¿Ya te basketball?

Este chiste por escrito no tiene gracia

-El otro día tenía ganas de hacerme una pascualina. Con dos huevos, como Dios manda. Una señora pascualina.
-Buenísimo. ¿Y qué pasó?
-La cosa es que se me cayó un huevo...
-¿Qué comiste entonces?
-¡Una pascualina con un solo huevo!

Espacio publicitario contratado por el propio Sr. Grageas para publicitar lo que hace

Cuidado con Víctor, el literal

-Che... ¡A ver si nos juntamos más seguido!
-Sí. Obvio. Mandale saludos a tu novia.
-Serán dados, serán dados.
-No, boludo. Mandale saludos, no dados. ¿Para qué carajo quiere dados? ¿Le gusta jugar a la generala acaso?

Divertite sola entonces

El frío invernal tiene esas cosas locas: la mayor parte del tiempo estás deseando llegar a tu casa y quedarte calentito adentro. Pero a veces, como hoy, te despierta unas ganas locas de salir a pellizcar un poquito de calor solar.
Cuando te pasa eso, hay que tener bastante voluntad para bañarse, vestirse y salir. Porque las ganas de salir están, pero también está el sillón llamándolo a uno con propuestas difíciles de rechazar. Lo que tiene el iPod en mi caso es que acalla esas voces y es casi como una señal inexorable de que voy a salir. Cierro la puerta de casa, hago el chequeo de costumbre de billetera, celular, puchos, encendedor y llaves, y salgo a la calle. Casi empujado por la propia pendiente de mi cuadra, agarro para la rambla.
"¿Será muy de perdedor ir a la rambla con unos bizcochos para uno mismo?", me pregunté. "Me chupa un huevo", me respondí. Entonces hice una breve parada en la panadería y seguí rumbo a la rambla.
Mientras esperaba que dejaran de pasar autos para poder cruzar, me pareció verla. Estaba a unos 100 metros, pero podía distinguir que era ella. Una ella nueva en mi vida, pero la ella más linda de todas. Ok... A esa hora el sol y el paisaje ayudaban a esa hermosa fotografía que nunca borraré de mi mente. Pero ella era ella. Divina. La mujer para pasar el invierno, la primavera, el verano, el otoño y cualquier nueva estación que quieran inventar.
"¡¡Autos, dejen de pasar, la puta madre!!", pensé en voz alta. En verdad, no fue en voz alta porque no hablé. Pero en mi cabeza casi que lo grité. Y mágicamente, como para seguir sumando a lo cinematográfico de la situación, los autos se detuvieron. Ok... Justo un nenito se tiró a la calle atrás de una pelota de fútbol y todos los autos frenaron de golpe para no atropellarlo... Pero eso se puede editar y que figure como que se quedaron inmóviles frente a mi pedido.
Innecesariamente, traté de arreglarme los pelos, me fijé que tuviera el cierre del pantalón subido, chequeé no tener lagañas y crucé en dirección a ella. No tenía flores ni un poema preparado. Simplemente era yo, con mis ganas de casarme con ella y una triste bolsa de bizcochos. Me saqué los auriculares para poder escuchar su dulce voz diciendo "sí, quiero" y di los últimos pasos que me mantenían injustamente lejos de ella.
Y ahí jugué mi carta matadora: "Hola. ¿Cómo estás? ¿No querés unos chobizcos?". Ella, desconcertada, respondió: "¿Cómo?". Yo pensé que capaz no había entendido lo de chobizcos, entonces fui más específico: "Te ofrecía unos bizcochos... ¿No querés unos con jamón? ¿O unos cuernitos?".
Su voz efectivamente era lo más dulce que había escuchado en mi vida, pero no sus palabras: "¿Qué te pasa, pelotudo? ¿Quién sos? Dejame en paz. ¡Salí de acá o llamo a la policía!". Rápido, me di cuenta de todo y le contesté: "Ya sé... No me digas nada. Tenés novio. Mirá que no nos vamos a comer todos los bizcochos... A él le podemos dejar unos cuernitos". Al decir esto último, le hice una guiñada, como para que el mensaje se entendiera.
Al pedo, porque ello lo entendió tan bien que empezó a gritar como loca: "¡Policía, policía! ¿¡¿Hay algún policía por acá?!? ¡Este degenerado se quiere propasar conmigo!". Sorprendido por el fracaso de mi plan, largué la bolsa de bizcochos a la mierda, me puse la capucha de la campera y salí corriendo antes de que alguien me viera. No fuera a ser cosa de que algún testigo me pudiera dibujar en uno de esos identikit y cayera preso por enamorarme de la mujer más linda del mundo.
Detenido una vez más frente al incesante desfile de autos y habiendo transcurrido el tiempo necesario para recapacitar sobre los hechos, miré para atrás y le grité con todas mis fuerzas: "¡Puta! ¡Denunciame esta, la concha de tu prima! ¿¡¿Sabés qué?!? ¡Te voy a denunciar yo a vos porque te quedaste con mis bizcochos! ¡Puta!".
Extenuado, al llegar a casa me saqué los auriculares y me tiré el sillón, no sin antes decirle: "Ya sé... No me hables..."

Ahora también en este rinconcito del mundo: Feliz cumpleaños, Trutru

¡Chau!

¡¡Chau, grageas!! Me voy a regodear en mi miseria sin vos.

¡Hola a vos también!

¡¡Hola, Jack Daniel´s!! Pensé que ya no contaba con tu presencia por aquí.

¡Cagué!

El shuffle del iTunes no entendió mis ganas de disfrutar estando mal y me tiró Miranda! No cantes, no cantes, no cantes...

¡Hola!

¡¡Hola, guitarra!! Hacía tiempo que no te tocaba, loquita.

Por si fuera poco...

Por las dudas de que estar mal no alcanzara, me entró a doler un testículo por tener las piernas estiradas, cruzadas y apoyadas sobre la mesa ratona, con la compu arriba. No del testículo, claro está. Pero tá. Se ve que apreté demasiado las piernas por el frío reinante en la habitación. Pero bien igual. Seguimos informando.

¿Qué me pasa?

Seguramente sea algo puntual y que mañana cuando me despierte se me haya pasado. Pero a la vez, es raro. Me siento mal, pero lo estoy disfrutando. O sea... No sé si quiero ir a acostarme para mañana despertar sonriendo. Creo que hoy quiero que sea una de esas madrugadas en las que me pasaba despierto sin necesariamente hacer nada. Bah... Nada... ¡Chateando con Trutru! Capaz que simplemente la extraño y por eso estoy así. Posiblemente sea eso. Pero tá. Aquella vuelve prontito. El punto es que estoy mal, pero encuentro placer en estar así. Y tengo ganas de sacarlo para afuera en mi blog. Porque para eso es grageas. Últimamente le he dado un tinte más "humorístico", pero no nació como tal.
Ya que hablé de Trutru, aprovecho para contar cómo y por qué nació grageas. Por ella. Sí. Este blog lo hice para ella. La mujer de mi vida, la más fiel y anónima de las lectoras. Y no necesariamente de grageas, sino que de su autor. Alguien que me conoce más que yo a mí mismo. Y eso es algo que me pone incómodo, pero que ya aprendí a asumir. Porque por ejemplo, ella sabría perfectamente porque estoy así ahora. Pero yo no quiero averiguarlo. Insisto: quiero disfrutarlo. Así que voy a dejar de hablar de ella, porque inevitablemente, me pongo bien al hacerlo. ¡Y yo quiero estar mal! Jeje. No lo busqué, pero ya que me llegó, no lo voy a dejar ir. Porque si bien la constante en mi vida es estar bien, a veces me gusta desviarme del camino. Y acá estoy ahora. Copado. Mal, pero copado. Lo voy a disfrutar. Vuelvo en la madrugada. Si alguien quiere, está invitado. Si no ni me importa, porque en verdad, es mentira que grageas sea para todos. Hasta luego.

Algo viejo sobre mí

Pido muy pocas veces perdón. Lo sé. Pero ahora me bajoneé y caí en la cuenta que pido muy pero muy pocas veces perdón. Mi postura frente al perdón es que lo pido con mis actos más que pronunciando la palabra. Pero no siempre se nota. A veces siento que la corro de atrás. Capaz que sería más fácil decir la palabra y dejarme de joder. Pero tá. No me está pasando. Tal vez cambie. Desde ya, perdón a todos los que se vean afectados si no lo consigo.

Cosas que nunca me pasaron y que hay pocas chances de que me pasen

Tener un día tan de mierda como el de hoy.

Algo nuevo sobre mí

Capaz es algo extremadamente banal, pero es increíble lo feliz que me hace manejar esta laptop desde la que estoy grageando con mi ratón inalámbrico recién comprado.

Este chiste por escrito no tiene gracia

-¡Qué frío que ha hecho, la puta madre!
-Pah... Salado.
-¿Vos te ponés dos medias para bancarlo?
-Obvio. Una en cada pie.

Charla conmigo

-Che... Vos que sabés pila de pila de cosas... ¿Por qué se dice eso de "duro como rulo de estatua"?
-Y bueno... Un rulo de estatua se supone que es algo duro.
-Ya sé, bobito. ¿Pero por qué no dicen "duro como dedo de estatua", por ejemplo? ¿O "duro como nariz de estatua"?
-Pah... No sé... Está bien la pregunta. Claro... Se supone que todas las partes de una estatua son duras. Bueno... No todas en verdad.
-¿Cómo?
-Mirá el David. ¿Sacás cuál te digo?
-Obvio.
-Bueno... Fijate el pito del David... Obviamente, no está duro.
-Jaja. Tenés razón. Igual, pará. ¡Le miraste el pito al David!
-Madurá.

Vengo del facebook de otro

Lo bueno de licitar es que ahorrás dinero en comida, transporte y, por qué no decirlo, en forros.

Este chiste por escrito no tiene gracia

-Che... ¿Te gustó Antz?
-Y... Me gustó más Despuetz...

Vivan los hijos de puta

El que inventó el hockey sobre césped es un hijo de puta. En serio. Podría haber ideado un palo más largo para que las minas no tuvieran que estar agachadas tdodo el rato. Pero no... El depravado quería ver culos a como diera lugar, desestimando futuras lesiones en la espalda. Bien por él.

Charla conmigo

-Hola.
-¿Qué querés? No me jodas que no estoy de humor.
-¿No estás de humor? ¿Buen humor o mal humor?
-Yo qué sé. De ninguno de los dos. No estoy de humor. Punto.
-Qué amargado...
-En serio... No me rompas las bolas. ¿Querías algo puntual?
-No. Nada. No tengo sueño y estoy aburrido.
-Qué ladilla... ¿No hay nada en la tele?
-No me fijé, pero supongo que algo habrá.
-¿Por qué no te fijás y me dejás de joder a mí?
-Ah, bueno... Al parecer, alguien no está de humor...
-¿Vos sos tarado? ¡Fue lo primero que te dije!
-No. Lo primero que me dijiste fue "¿qué querés?". En todo caso, lo de "no estoy de humor" fue lo segundo que me dijiste.
-¡Por favor! ¿Quién te mandó a vos?
-Nadie. Vine solito.
-Tá. En serio. Me estás poniendo de mal humor...
-¡Perfecto! En algo te ayudé... Me contabas que tenías el problema este de no tener humor... Ahora ya tenés. Mal humor, pero humor al fin.
-Dale, impecable. La puta que te parió...
-¡Epa! Che... Si no te jode, te dejo porque me vino sueño de golpe.
-¡Te odio!
-Bueno. Ya se te va a pasar. Seguro que es una calentura del momento. Prendé la tele, mirate algo y mañana va a estar todo bien. Chaucito.
-Ay, por Dios...
-Tá, en serio. No me jodas que tengo sueño y estoy empezando a no estar de humor.
-"¿No estar de humor?" ¿Buen humor o mal humor?
-Qué pelotudo que sos. Sólo a vos se te ocurre preguntar tal estupidez.

Videos encontrados

Reunión de pibes + "¡Opa! ¡Hay un emulador de Nintendo!" + Alcohol y comida + Cámara puesta arriba de la tele + Reproducción acelerada + Un tiempo sin verlo = Video divertido (seguramente sólo para los involucrados)



Tele + Parlante cerca = Fútbol magnetizado

Gemérides

26.6.09
Divertite sola entonces
Sábado al mediodía. Me vinieron ganas de comer en McDonald´s. Me pegué un baño rapidito y salí. Mis expectativas se resumían a una cuarto de libra con queso, unas papas medianas y una Fanta. Nunca supuse que me encontraría con ella. Menos que menos, que estaría sentada almorzando sola. El local era vidriado, así que desde antes de llegar ya la había descubierto. Pero me hice el indiferente.
Hice el pedido y me negué como de costumbre a agrandar el combo, pero me agrandé yo. Con mi bandejita, me acerco a su mesa e ingeniosamente le pregunto “¿querés acompañar tu almuerzo con un chico buen mozo sin cargo extra?”. Ella justo tenía la boca llena, así que no contestó. Apenas si me miró. Pero matanga: el que calla otorga.
Me senté frente a ella y me dediqué a desenvolver mi hamburguesa. Le dediqué una mirada acompañada de una sonrisita seductora. Bah… Al menos eso pretendía. En verdad, creo que frente a sus ojos resultó patética. Pero a mí no me importaba. O sea… Finalmente se me estaba dando lo que yo tanto anhelaba: comer con ella. Papa va, papa viene, pero ninguna palabra. Yo estaba tan nervioso que no sabía qué decir. Mi cabeza me hizo creer que a ella le pasaba lo mismo. Para mi parecer, ella estaba anonadada por mi presencia.
De repente, aún sin abrir su hamburguesa, ella se para y me habla por primera vez en todo el almuerzo. “Voy al baño y vuelvo” me dijo. Capaz que me dijo solamente “voy al baño”. No recuerdo… Pero yo me quedé esperándola. Los minutos fueron pasando. Las mesas de al lado se iban vaciando a la vez que llegaban nuevos comensales. Cuando éstos también se iban retirando luego de comer, me entró una duda… Capaz que ella no volvía nunca más… Que simplemente había agarrado sus cosas y me había abandonado.
Más tarde reparé en el detalle de que al pararse tomó su abrigo y su cartera, pero en su momento yo había supuesto que se debía a esa costumbre de las mujeres de llevar todo al baño. Listo. “No vuelve” pensé. “Yo me le como la hamburguesa” decidí. Cuando la desenvuelvo, descubro que la muy puta había elegido una McNoséquéporongaconlechugaytomate. ¡No me gusta! Derrotadísimo, todavía tengo que bancarme al pibe de la limpieza que gentilmente me pregunta “te levanto?”. Aunque obviamente se refería a la bandeja con los restos, igual le respondí “¡Levantame sí, pero a mí del piso, pelotudo!”.

Las medias de Luigi

Los antiguos lectores de grageas seguramente tengan presente que por el 2009 sucedió algo apasionante que nos tenía pendientes a todos. ¡Sí! ¡Los zapatos de Gri! Sin temor a equivocarme, de las mejores grageas recurrentes que existieron y existirán.
Lejos de querer ponerme a la altura de Gri, siempre tuve ganas de hacer el mismo ejercicio. Bah... Más o menos similar... Pero nunca encontraba con qué. Hasta que lo descubrí. Y es así que hoy lo arranco.
Con mucho menos glamour, pero bueno... ¿Llegaré a 50? ¿A alguien le importará? ¡Me chupa un huevo! Es mi blog y hago lo que quiero. Jeje.
Con ustedes, las medias de Luigi.

Por si las dudas...

Pase lo que pase, hoy puedo llegar a morirme. Por eso, opté por elegir bien cuáles serían mis últimas palabras a gragear, como un legado de mi paso por este mundo. Luego de días de pensar y pensar, llegué a una decisión: ¡¡Peñarol, Peñarol!!

Acá hay algo raro

Es la tercera vez consecutiva que me pasa... Ya es casi un misterio... Me pongo estos championes para ir a trabajar, y cuando termina la jornada laboral, me bajo del ómnibus y empiezo a caminar para casa, se me desatan los cordones. Siempre de uno solo, siempre a la misma hora, pero no siempre del mismo. Cosa de Mandinga...

Preguntas que a veces me hago

¿Existe la jalea real falsa?

Al menos, así lo veo yo

Con todo esto que pasó entre Forlán y Zaira, ¿nadie se dio cuenta del grado de homofobia que hay en la vuelta? O sea... Que digan que el tipo es homosexual, no es ningún ataque. 2011, señores. 2011.

Divertite sola entonces

Un nuevo día de mierda de trabajo se terminaba. Me puse los auriculares del iPod, busqué Radiohead y puse play. Yo soy así. Si tengo un día no del todo bueno, busco consuelo en Radiohead. No pregunten.
A la cuadra veo que se aproxima un 468. Mientras canto con el amigo Thom Yorke, estiro la mano. Cuando veo que está más cerca y que en el pasillo no entraba nadie que no fuera contorsionista, replegué la mano y seguí golpeándome la pierna al ritmo de Paranoid android. Y lo que son las cosas del destino... No haberme tomado ese bondi fue de las mejores decisiones que tuve en mi vida. Sin querer, pero decisión al fin.
A los 5 minutitos viene un nuevo 468, esta vez, vacío. O sea... No vacío... Estaban el chofer y el guarda. "Qué raro", pensé. Recuerdo también haber pensado "está mal que el boleto que iba a pagar en el otro 468 salga lo mismo que en éste". Y si mal no recuerdo, pensé "qué boludo... me olvidé del cargador del celular en la agencia". Y entre tantos pensamientos, casi sin darme cuenta ya había pagado y estaba sentado en uno de los asientos del medio del ómnibus. Tranqui, mirando por la ventana la mayor parte del tiempo, y cada tanto, pispeando la puerta de adelante. No sé por qué, pero tenía la sensación de que alguien muy especial se subiría. Y no era necesariamente alguien tocando una quena.
Una parada y nada. Otra y tampoco. Seguía viajando solo en el ómnibus. Mis ilusiones se iban desvaneciendo. Por un tema de cábala, en la siguiente parada decidí no mirar. ¿¡¿Para qué?!? Me perdí su entrada, que luego en la reconstrucción de los hechos, imaginé como mágica y llena de luz. ¡Por Dios! ¡Era ella! ¡La mujer de mi vida! ¡Y había entrado en mi vida y yo no la vi entrar! ¡Literalmente! La descubrí cuando estaba de perfil, pagando el boleto. Ya era tarde para pararme y ofrecer pagárselo yo. Lejos de lamentarme, debía planear mis próximas acciones. Lo primero que decidí fue mirarla de arriba a abajo. Sí. No de una forma babosa, pero quería deleitar a mi vista con tanta perfección. Porque no exagero si hablo de perfección. La recuerdo como si fuera hoy. Bueno... De hecho, fue hoy...
Ella llevaba su pelo negro y largo atado, unas caravanas mínimas y levemente pintados los labios. Estaba vestida bastante informal. Una camperita beige abierta y un pantalón negro, de esos que parecen jeans pero no son. Abajo, unas botitas también negras. Perfecta, insisto.
"¿Dónde te vas a sentar?", pensé. Luego, me pregunté "¿dónde sería mejor que se siente?", porque no estaba seguro de que si se sentaba al lado mío podría sentirme cómodo para encararla. De nuevo, mientras pensaba estas cosas, la vida siguió su curso. ¿Y ella qué decidió finalmente? ¡Quedarse parada! ¡Y casi al lado mío! ¡Por Dios! Nunca me había sentido tan chiquito... O sea... Yo miraba hacia mi derecha disimuladamente y la veía a ella en todo su esplendor. Me lo estaba haciendo de gusto. O sea... Ella sabía que me había enamorado locamente. Obvio que lo sabía. No había cómo no darse cuenta. Y esperaba que yo hiciera algo para demostrarle mi amor. Casi que se quedó parada frente a mí esperándome. Y yo, torpe, sin saber qué hacer. Estaba seguro que sería decisivo mi primer movimiento.
Mi mente me estaba jugando malas pasadas. Por ejemplo, no me dejaba mirarla directamente. ¿Entonces qué hice? La empecé a observar por el reflejo de la ventana. "¡Qué divina que es!", confirmé. "Hacé algo ya, boludo", me alenté. Y cuando estaba por decirle un pobre "hola", por suerte noté algo que me hizo cambiar los planes. Había algo en su remera que me parecía raro.
Porque no recuerdo si lo comenté, pero debajo de la campera abierta que llevaba, tenía una remerita negra con algunos diseños raros y unas letras llamativas. Ahora que la tenía cerca, noté que no eran letras tiradas al azar. Con cuidado de que no pareciera que le estaba mirando las tetas (cosa que también estaba haciendo), me puse a descifrar qué decía. Para mi sorpresa y agradecido al destino que me hizo tomar este 468, descubro que la leyenda en su remera decía "Kiss me softly". ¡Sí! "Kiss me softly". Si las clases de inglés de Mirna en mi juventud habían servido para algo, era el momento de confirmarlo.
"¿Acaso ella sabía que se encontraría conmigo hoy?" "¿Por eso se puso esa remera con esa campera abierta, cosa de cerrársela frente a los demás hombres que la pretendieran?" "¿Por eso se habrá parado frente a mí, dejando el mensaje al descubierto?" "¿Por qué no me dejo de joder y hago lo que tengo que hacer?".
Para completar la escena de película que se venía, las canciones de Radiohead de mi iPod habían dejado su lugar al siguiente artista: Sergio Dalma. ¡Sí! ¡Sergio Dalma! Q-R-S... ¡Era el siguiente artista en mi lista de canciones! Todo estaba fluyendo de una forma que ni en el mejor de mis sueños había pasado.
Muevo mi cuerpo lentamente hacia el asiento del pasillo y quedo casi debajo de ella. Me paro y oh, casualidad, quedo casi envuelto en su brazo izquierdo. Sin pronunciar palabra alguna, cierro mis ojos y haciendo trompita, acerco mi boca a la de ella. El tiempo pasaba en cámara lenta. Estaba por besar a la mujer de mi vida, y ella estaba dispuesta a besarme.
Iba a ser un momento sobrenatural. Pero no lo fue. Cuando ya sentía su respiración, recibo un fuerte golpe en mi pómulo izquierdo. ¡Mierda! Antes de abrir los ojos y confirmar que todo se había ido a la mierda, quise imaginarme que se trataba de una frenada de imprevisto que tuvo que hacer el chofer para no atropellar a una pequeña anciana que cruzaba la calle sin mirar. El resto de mi cuerpo no había dado señales de tal cosa, pero quise pensar que el golpe en el rostro venía de un barrote contra el que me había dado.
Pero no. Abrí los ojos y ella seguía frente a mí, ahora, con cara de enojada. Sin que yo pudiera hablarle, ella empezó a insultarme y decirme una sarta de cosas. Yo no la podía escuchar, porque el "Bailar pegados es bailar" seguía sonando por mis auriculares a gran volumen.
Pero en determinado momento, su indignación elevó el volumen de su voz a tal nivel que pude escuchar perfectamente: "¿Qué te pasa, pelotudo? ¡Me quiero matar! ¡Qué enfermo que sos! ¡¡¡Me ibas a dar un beso!!! ¿Vos tenés problemas? Parecías normal... ¡Qué tipo estúpido! ¿¡¿Cómo me vas a dar un beso?!?".
Yo, sabiendo que tenía toda la razón del mundo, le contesté: "Pará, pará. Tranquila... Mirá tu remera...".
Ella apenas bajó la mirada y retrucó: "¿Qué pasa con mi remera, estúpido?".
Pensando que podía aclarar todo, le comenté: "Como dice "Kiss me softly", pensé que era un mensaje para mí y decidí hacerle caso".
Ella no parecía entender nada: "¿"Kiss me" qué? ¿¡¿De qué hablás?!? ¿Un mensaje para vos? ¡¡Yo qué sé qué carajo dice la remera!! ¡¡Me la compré porque me gustaron los colores y las letras!! Además, ¿¡¿un mensaje para vos?!? ¿¡¿En serio pensaste que era un mensaje para vos?!? Estás mal en serio. La única remera que me podría poner para vos es una que diga "degenerado asqueroso". Con letras bien grandes y tu foto, para que todos sepan lo que sos. Por Dios... Yo no puedo creer que me esté pasando esto".
Desahuciado, no podía volver a mi asiento sin decirle nada, entonces arranqué: "¡Pero qué pedazo de puta que sos! No un pedazo... ¡Sos una puta completa! Por mujeres como vos es que la sociedad está como está. ¡La sociedad y la familia como institución! Claro... La señorita... Perdón... La señora puta no se fija en lo que se pone y anda por ahí como si nada. ¿Y los caballeros qué hacemos? ¿Vamos por ahí, tratando de satisfacer a las damas en lo que podamos, para cruzanos con putas así? Nunca había visto una puta tan puta. Te lo juro. Y eso que he visto putas. Sos como un SUN: servís para calentar pero te gusta dejar pegada a la gente. Dejar pegada y pegar. Porque sos puta y golpeadora. ¡Qué lo parió! Salí, correte. Me quiero bajar acá... ¡Me quiero bajar! ¡Me quiero bajar! ¡Correte, puta! ¡Chofer! ¡Guarda! ¡Acá hay una puta! ¡Abran la puerta que me quiero bajar!".
Yo no sé si le habré llegado al corazón, pero algo signifiqué en su vida. Ya desde la vereda, la vi alejarse en el 468 cerrándose la campera.

La hormiga equilibrista

El otro día la descubrí y no pude resistirme a registrar tal espectáculo. Con ustedes, la hormiga equilibrista. ¡Y sin red!

Algo nuevo sobre mí

Yo me sentí re especial y afortunado cuando gané una entrada para TEDx en un sorteo en el que había participado. Pero ahora resulta que el 83% de la gente que conozco, también ganó. ¡Así no se puede ser feliz, che!

Divertite sola entonces

-Hablando en serio, se pasaron tus viejos con esta fiesta.
-¡Salado!
-Vos sabés que yo a vos no te oculto nada... Pensé que iba a ser un embole...
-¡Qué sorete! ¿Por?
-Y... Yo qué sé... Aniversario de casados...
-Bo... ¡30 años de casados! ¡Tenían que hacer una fiesta grande!
-¿Grande? ¡Enorme! Posta que se mandaron terrible festejo. Muchas gracias una vez más por invitarme...
-Boludo... No jodás más... ¿Por qué no te iba a invitar? Vení, vení que te presento a mi hermana.
-¿La que está viviendo en Australia? ¿Se vino?
-¡Obvio!
-Y dale. ¿Cuál es? ¿Aquella que está allá? Es igualita a vos, pero en mujer...
-¿Aquella? Nada que ver. No. Es la morocha de acá. Vení.
-¿Esta morocha es la famosa Laurita? Qué bien le hizo Australia, che...
-¡Noooo! ¡Ni se te ocurra!
-Jaja... No seas boludo... Mirá si voy a hacer algo... Presentámela que me porto bien.
-¡Ni en pedo!

(minutos después)

-Hola... Así que vos sos Laurita, ¿no?
-Sí... Prefiero Laura, pero sí, soy yo. ¿Y vos sos...? ¿Cómo sabés mi nombre?
-Yo soy amigo de tu hermano.
-Ah, mirá. ¿A dónde anda, que hace un rato que no lo veo?

(minutos después)

-En serio te digo. No jodas con mi hermana.
-¿De qué hablás?
-¡A mí no! Te vi que estuviste hablando recién.
-Nada que ver... Mirá... Andá que te llama tu tío... Creo que quiere que saques a bailar a tu vieja...

(minutos después)

-Así que vivís en Australia... ¿Está lleno de canguros, no? ¡A mí me encantan los canguros! Tengo como 5 o 6, pero el que más me gusta es uno que no tiene capucha. ¿Es canguro igual aunque no tenga capucha? No sé... Cuando llegue a casa me fijo en wikipedia. ¿Querés acompañarme ahora mismo y nos sacamos la duda?

(minutos y whiscolas después)

-Pero andá, ¡puta! ¿Quién te pensás que sos? Sos terrible puta. ¡Eso sos! Una puta. ¡Puta como tu madre! ¿30 años de casados? ¡30 años de guampas! Y tu hermano también es terrible puto. Buen tipo, pero se la come. Ojo. Yo no tengo problemas... Está todo bien con él. Y si vos también te la comés, está todo bien. ¡Mentira! ¡No está nada bien con vos! Te la tirás de fifí y sos tremenda puta. Por eso te escapaste a Australia. Sos como la Marengo esa que hace el koala. A todos los australianos les debés de haber hecho el koala ya. ¡Y a mí no! A mí, que soy como tu hermano. Porque yo soy el mejor amigo de tu hermano, pero con la ventaja de que no soy tu hermano. ¡Puta! Andá... Ya te voy a agarrar para el festejo de los 35...

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Gemérides

17.6.10
Para eso me invitan
Descubrí mi misión en las fiestas: ser el que inicia los trencitos. Y no te digo cuando empieza a sonar "Violeta". No no. Ahí cualquiera arranca. Yo te lo armo con un tema que a priori nada que ver. Además, soy el que va sumando a la gente tímida que lo ve pasar y no se anima a meterse. ¡¡Un éssito!!