Textual-B

Hoy mientras me estaba por lavar los dientes, me puse a reflexionar sobre cómo se encariña uno con las cosas. Para ser más preciso, fue en el momento justo en que estaba por ponerle pasta de dientes al cepillo. Temprano para andar con planteamientos existenciales, pero tá... Tengo ese tipo de cosas...
Hace una par de días ya que no da para más usar la pasta actual. No le queda nada. O sí. Tal vez le rinde para cubrir algunas pocas cerdas... ¿Pero vale la pena? ¿De esa forma queremos despedirnos de ella? ¿Apretando y apretando hasta deformarla completamente? ¡Si ya no sale con las rayitas de colores la pasta! ¿Para qué? ¿Es necesario?
¿Es un tema económico acaso? ¿Tan ratas somos? Incluso, conozco personas que llegan a cortar el lado opuesto al pico para raspar y darse así una cepillada más... ¿Qué nos pasa? Tenemos que aprender a soltar. A dejar ir. Va a ser mejor para todos. O no. Yo qué sé.
En definitiva... Amor: ¿te animás a comprar pasta de dientes cuando salgas del laburo, que te queda de pasada?

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