Buscabichos

En la puerta de casa me encontré con un pobre cascarudo dado vuelta. A pesar de estar en chancletas y que no tenía el más mínimo interés en que me tocara, decidí ayudarlo.
Bah... Yo al menos pensé que lo ayudaría... Con la mayor delicadeza posible, le di una mínima patadita para que se reincorporara y siguiera su camino. Pero una vez que volvió a estar sobre sus patitas, se quedó parado quietito, mirándome y tal vez diciéndome "¿qué hiciste, pelotudo? ¿sabés lo que me costó darme vuelta para poder patalear tranquilo?".

2 comentarios :

larecepcionista dijo...

No quiso dejar pasar que, ayudadora o no, le metiste una patada.

Luigi Gioia dijo...

tonta rencorosa!